Tropezar de nuevo

Mi padre tiene un dicho que nos viene a mano, tropezar no está mal, tropezar con la misma piedra sí. Las piedras ruedan para abajo, asi que si hay que superar el mismo obstáculo es que vamos de bajada. Equivocarse es parte de la condición humana, fallar es parte de la naturaleza. Sí, pero de las fallas se aprende. El que no aprende, retrocede. Así es la cosa.  Por eso, al escuchar el informe de la Auditoría Superior de la Nación no queda más que darnos cuenta que volvimos a teopezarnos con la misma piedra. ¿Cuándo vamos a entender?

El informe del Auditor de la Nación reporta irregularidades, desviaciones, faltas, huecos. Hablando en forma sencilla, el dinero que los particulares ponemos en manos del Estado se usó en formas no autorizadas. ¿Eso quiere decir que se usó mal? No. Al menos, no necesariamente. Lo que quiere decir es que el dinero aprobado para ciertos rubros se aplicó a otros. Entonces, lo lógico es pedir una explicación por ese cambio de rumbo y averiguar si estas modificaciones estuvieron bien o no.

Y, ahí, como dice el refrán popular, es donde la puerca turece el rabo. Sabemos que hay desvios de recursos, que hay su ejercicios, que hay dineros que no llegaron a su destino y nadie dice ni hace nada. Creo que sería mejor que no nos hubiéramos enterado, ¿para qué? Si de todas formas no pasa nada. Y, peor, los que se tienen que ocupar de que pase no van a mover un dedo porque eso los afecta directamente. 

La Auditoría Superior está cumpliendo, nos está informando del cochinero que hay en el uso del dinero de los contribuyentes y desde la impotencia, los ciudadanos nos ponemos negros de coraje y los cínicos que mal manejan los recursos ni se despeinan. En vez de explicar, de enmendar y de tomar una postura honorable, después de semenjante evidencia de mezquindad, se dan un bono como premio por su astucia.

¿Qué va a pasar el próximo año? Lo mismo. Vamos a tropezar con la misma piedra porque a ellos no les conviene que las cosas cambien. Porque mientras muchos no tienen y otros tienen casi nada, ellos se ponen morados de comer caviares y langostas, se embrutecen con vinos y champañas, se enjoyan con marcas que no saben pronunciar, se duermen en sus curules, se espantan las moscas en sus elegantes oficinas, se llenan las bolsas de monedas que no son suyas y los contribuyentes que mantenemos a toda está grey, vemos como las piedras van para abajo y nosotros nos despeñamos sin que nadie ponga un remedio.

En fin, tropezar no está mal, hacerlo con la misma piedra…

  

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Danilo
    Feb 23, 2016 @ 09:08:50

    La sociedad mexicana ha involucionado. Se acerca, cada vez más a la Francia del ancient régime. Si bien es cierto que no tenemos al clero y la nobleza; que detentaban el 80% de la riqueza; si tenemos a los supericos y a los políticos. Unos no pagan impuestos ¡y los otros los cobran! El que sostiene esta estructura es el mexicano de a pie.

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