Los pasos del Papa Francisco en México

Fue como un suspiro. Terminó la visita del Papa Francisco a México y pareciera que apenas acababa de empezar. Queda un barullo que oscila entre los que critican todo y las cancioncitas cursilonas que el compusieron. Queda el encandilamiento de los bailables, la gran producción de los eventos y los padecimientos propios que provocan los protocolos de seguridad alrededor del dignatario. Por suerte, hay algo más.  En el centro, quedan sus palabras, sus reflexiones, sus pasos. Todos los símbolos que nos dejó, incluso con sus improvisaciones.

Los pasos del Papa Francisco van más allá de toda la parafernalia de gran formato, de los oportunistas que quisieron atravesarse en el camino para salir en la foto o de los regaños a todos los perfumados que llegaron luciendo joyas y caras estiradas o de las banderitas y pósters photoshopeados con imágenes manipuladas y efectistas.  Tristemente, es lo que más ruido hace y lo que más jala la atención. También lo que se va a olvidar con rapidez. En una semana, el tema será viejo y se diluirá en la memoria.

Pero, los que logren ver un poco mas allá, los que miren con detenimiento, los que lean sus homilías o se detengan a analizar los signos, tendrán un mejor sustento para analizar la visita del Papa. La superficialidad nos lleva a precipitarnos, nos lleva a perdernos en la vía de la frivolidad. En cambio, escuchar lo que dijo y detenernos a valorar nos deja en un mejor terreno. Puede gustar o no, podemos creer que faltó o sobró algo que decir, que se quedaron temas pendientes o hubo un exceso de asignaturas; nos puede caer bien o mal, podemos creer o no, pero el tamiz de la reflexión nos da perspectiva.

En todo caso, poner atención en los pasos del Papa Francisco nos revela las intenciones del Pontífice desde los primeros momentos de su visita. De igual forma, nos sirve para ver una especie de resumen y pensar. Al llegar, recién bajado del avion, en vez de caminar por la alfombra roja, se desvió y siguió su propio rumbo. Se arrodilló frente a la tumba del Tatic, visitó un penal, un hospital. También fue al Palacio Nacional y recibió varias llaves de distintas ciudades. Se quedó en contemplación ante la Virgen de Guadalupe. Salió de la Nunciatura y rezó con la gente. Rompió el protocolo todas las veces que quiso. Se enojó. Cantó. Nos vió y lo vimos. 

Los pasos del Papa Francisco en México son pistas, queda a cada quien la posibilidad de de descifrarlas. 

  

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. ROBERTO
    Feb 18, 2016 @ 14:31:36

    Resumen, examen, reflexión, suspiro, esto es para seguir pensando cada quién como somos, que hacemos, en que podremos mejorar el Papa Francisco, nos deja
    un legado para pensar, en nuestro comportamiento humano y espiritual

    Responder

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