¡No seas egoísta!

Dicen que cuando alguien sufre un evento en el que se sorprende de forma negativa, al interior de la mente se encienden las alarmas del susto. Ante el miedo, si no se puede huir, el cuerpo reúne inteligencia, instinto y fuerza para empezar a luchar. Cada quién se prepara, en un instante, con las mejores herramientas para salir victorioso de la lucha. Es un impulso que algunos llaman insinto y que está inoculado para defender la vida. Para los primitivos, la fuerza sale primero que nada, para los que han pasado por el tamiz de la preparación, los argumentos van primero. Escuchar lo que alguien dice cuando reacciona ante este tipo de estímulos, es atusbar en la parte más interna y profunda de un ser.

Fíjense lo que han dicho Trump, Clinton, Maduro, Peña, Videgaray, Lucero y tantos otros a los que hemos visto responder en situaciones comprometedoras. Revelan sus miedos y con ellos su personalidad. Recuerdo a McCain, excandidato a la presidencia de Estados Unidos gritar despaborido: ¡comunistas!, tantos años después de la caída del muro de Berlín. Ayer, el Papa Francisco, en medio de una multitud que lo aclamaba, sufrió un doble tirón que le hizo perder el equilibrio y avalanzarse sobre un chico en silla de ruedas. Furioso, le gritó a quien lo jaló ¡no seas egoista!

El video de exabrupto ya corre por las redes sociales. Unos tratan de justificar al Papa y otros lo aceibillan, unos dicen que la reacción es normal y otros se llenan la boca con críticas. Yo observo. Escucho. Los que dicen que fue un error de la seguridad del Pontífice tienen razón, pero el Papa Francisco no da muchas oportunidades para evitar esos altercados cada vez que se sale de protocolo. Sin embargo, las palabras que salieron del corazón de Francisco hablan de él.

No fue una majadería ni una palabra altisonante, no fue una amenaza ni una condena.Fue una orden. ¡No seas egoísta! El máximo temor del Papa Francisco no era manchar su imagen ni nada por el estilo. El Santo Padre le tiene miedo al egoísmo, le llamó diablo en la homilía que acababa de pronunciar. No le atemorizó una bala, le da susto una actitud egocéntrica de alguien que con tal de tenerlo cerca es capaz de jalarlo y precipitarlo contra un enfermo en silla de ruedas. 

Como buen evangelizador que es, he encontrado mucha luz en esas improvisaciones de Francisco. Me ha gustado mucho su actuar fuera del script tan calculado y controlado. Su espontaneidad habla de él y por él. Sus críticos podrán proferir todo tipo de censuras y reproches, sus encargados de comunicación podrán dar todo tipo de justificaciones ante el grito del Papa. Lo mejor será dejar que ellos digan lo que quieran y prestar oído al Pontífice. ¿Será posible obedecer esa orden? 

Nos habla directo, nos exige con un grito: ¡No seas egoísta! Lo hace en la época del selfie y la autocomplacencia en tiempo real. Tal vez sea tiempo de dejarnos de ver en el espejo y ampliar las miras. 

  

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Fabio Descalzi
    Nov 12, 2016 @ 07:54:09

    En estas épocas que la salida de libreto está poniéndose de moda, ¡que vengan más como esta! ¡Hacen falta!

    Responder

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