Las improvisaciones del Papa Francisco

Lo sabíamos, sin embargo, no dejan de sorprender. Nos imaginamos que el Papa Francisco iba a romper varias veces el protocolo que siempre le ha parecido una camisa incómoda de usar. Lo que no pensamos es el impacto de estas formas de improvisar. La forma en la que este Pontífice sale a decir cosas que no tenía programadas son un reflejo en crudo de su pensamiento. Una forma de ser profunda, auténtica que se aleja de lo vano y de lo frívolo.

Primero, sale de la nunciatura y lo hace para hacer oración. Pide pensar en los seres queridos pero también en aquellos a los que no queremos, en los que les tenemos envidia, en los que nos tienen envidia, en los que nos han hecho daño para ponerlos en el centro de nuestro dialogo con Dios. Toda una doctrina de misericordia en la relación con el Creador que puede servir de pauta de vida, Francisco la predica como un párroco sencillo y cercano.

Segundo, después de hablar con una serie de políticos que se confiesan laicos pero que se acercaron a besar el anillo papal; después de haber escuchado un exorto a alejarse de la corrupción, la desigualdad y del narco tráfico, pero que se acercaron a salir en la foto, sin importar que los atraparan recibiendo una bendición que antes habían criticado, el Papa cruzó la calle para hablar con sus obispos. Ahí les pidió que resulevan las cosas como hombres. Les exigió que se dejen de babosadas y se pongan a cuidar el camino de sus sacerdotes, en vez de dejarse encandilar por el brillo del oro. ¿Así o más  claro?

Tercero, un Papa cansado después de un día ajetreado, un hombre de 79 años que cruzó dos veces la ciudad de sur a norte, que ofició una misa entrañable después de enfrentar audiencias que escucharon palabras fuertes, vence el cansancio y vuelve a salir a la calle. Sale a rezar. Frente a fieles congregados en torno a la nunciatura, Francisco improvisa. Pide que se piense en los problemas que nos agobian y enseguida nos saca del centro de nosotros mismos y nos pide que pensemos en nuestros amigos. En ese tenor, nos invita a volver la mirada a Dios para ponernos en sus manos.

Vaya con las improvisaciones del Papa, nos hace conscientes de un amor superior, de una fuerza consoladora que nos abarca a nosotros mismos y a nuestros cariños, a nuestros amigos y que también alcanza a aquellos que no queremos, a los que nos han dañado y a los que hemos hecho daño. Nos impulsa a salir del egocentrismo que nos lleva a caer en la tentación de la autocimplacencia, del aislamiento, de la soledad.

Sé que hay muchos que han expresado recentimiento, coraje, molestia por la presencia del Papa en México. Entiendo que algunos prelados de la Iglesia Católica han contribuido a reacciones adversas. No obstante, la propuesta de Francisco es válida en un mundo que se siente vacío. Me gustan sus palabras, me mueven sus discursos, pero lo que más me inspira son las improvisaciones del Papa Francisco. Merecen la pena ser escuchadas y sobretodo, aplicadas a la cotidianidad. 

 

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. jecallejosus
    Feb 14, 2016 @ 14:07:53

    Ciertamente es tremendo! Tiene toda mi admiración!

    Responder

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