Los sucesos de Colonia

La migración tiene aspectos muy duros, no sólo para el migrante si no para los que sirven de anfitriones. En la parte romántica, la que es políticamente correcta, todos hablamos de lo triste que es que la tierra expulse a sus originales, de las condiciones terribles en las que muchos tienen que abandonar todo, de las esperanzas de llegar a una vida mejor. Sin embargo, hay aspectos reales que se alejan de lo adecuado; aquello que se habla por lo bajo, porque da pena y se corre el riesgo de ser clasificado como intolerante, pero que sucede y es horrible.

Sucede como cuando abres las puertas de tu casa a un invitado. El que funge como anfitrión tiene ciertos ritmos de vida, ciertas costumbres, ciertas reglas que se espera sean respetadas por la visita. Las horas de comer, el uso del baño, el cuidado de las cosas se hacen al modo de quien recibe y el que llega se debe adaptar. No obstante, el ciclo de la casa se modifica cuando hay visitas y aunque el invitado sea educado, discreto, comedido y estupendo. Las actividades toman un tinte diferente. Tambien el de la casa se tiene que adaptar. Así, tanto el visitante como quien lo recibe le tienen que echar ganas al asunto para que todo salga bien.

Lo malo viene cuando el invitado se porta mal en casa ajena, cuando a la hospitalidad se corresponde con patanería. Es horrible ver que el invitado se levanta tarde, que se hace esperar, que se acaba el agua caliente del baño, que ensucia las toallas o rompe la perilla de la puerta. Es desagradable convivir con alguien que no tiene modales, que hace ruidos, que no tiene consideración. Es intolerable cuando falta al respeto. Esa frontera no se debe cruzar.

Resulta que  de repente el invitado ya está súper instalado en tu casa. Ya la siente suya. Ya es obligación del anfitrión servirle, apoyarle, mantenerle y el agradecimiento se desdibuja y la cotidianidad hace que se le olvide el estatus en el que se encuentra. La patanería crece, los malos comportamientos van en aumento y si el anfitrión los hace notar o decide cerrar las puertas o expulsar al que no estuvo a la altura de la hospitalidad, entonces queda mal, se le juzga de xonófobo y se le critica por intolerante. Pero hay cosas que no se pueden tolerar.

Los hechos sucedidos en Colonia entran en el conjunto de lo que no es posible aceptar. Los ataques a mujeres el día de la Noche Vieja son más que la convivencia de diferentes mundos o el choque de culturas, son aberrantes. Las victimas, en su mayoria jóvencitas, replican declaraciones similares: Entre varios me sujetaban los brazos por la espalda y cinco más me tocaban. Me quedé paralizada por el terror. A mis amigas les estaban haciendo lo mismo y ellas gritaban, pero había tanta gente alrededor que sus gritos se perdían, ha relatado Evelyn, una joven de 16 años a la cadena de televisión N-Tv. La única posibilidad de identificar a los agresores es que alguna cámara de seguridad haya grabado las imágenes, ya que los atacantes no se cubrían la cara y podrían ser identificados. La mayoría han sido fichados como personas que gozaban del privilegio del asilo político.

No fue un acto aislado. Fueron muchos los abusos reportados en Colonia. Cueron agresiones sexuales y robos. Lo más probable es que sean más de los reportados porque, ante la vergüenza y el pudor, muchas no denuncian. Sé que no todos los migrantes se portan mal, soy consciente de que tienen un papel central en las economías de origen y destino y entiendo que en estos hechos pagan justos por pecadores. Pero nadie debe morder la mano de un anfitrión. Nadie debe corresponder mal al que le trata con bondad. Nadie.

Ahora resulta que las chicas deben quedarse encerradas en casa para evitar ser agredidas. Ahora las alemanas deben de encerrarse para que nomles falten al respeto. Ahora el dueño de la casa se debe pertrechar en la alcoba mientras el invitado baila sobre la mesa del comedor y destruye la casa. Es rídiculo. 

Con independencia de la calidad migratoria de los agresores, lo que está mal, está mal. Así, sin adjetivos ni aderezos. Está mal abusar. Está peor hacerlo con chicas adolescentes. Los sucesos en Colonia, mas allá de cualquier componente migratorio, de nacionalidad, de circunstancia, de política o de cualquier otro aspecto, son simplemente inaceptables.Traerán  consecuencias y, lamentablemente, pagarán muchos justos por algunos pecadores.

  

Anuncios

La bomba coreana

En los primeros días del año, se va haciendo costumbre que la Humanidad reciba una bofetada dolorosa. El año pasado fue la matanza en las oficinas de Charlie Hebdo, este año nos tocó enterarnos de que Corea del Norte había hecho una prueba éxitosa para tronar una bomba de hidrógeno.

La noticia en sí misma es abominable. La forma en que una mujer de rasgos orientales,  tan sonriente y bien arreglada lo dijo, me hizo estremecer. Parecía que nos estaba dando la noticia del nadimiento del nuevo monarca en vez de darnos a conocer que tienen un arma letal de destrucción masiva. Tampoco parecía lo que en realidad es: una gran advertencia y un desafío descomunal.

El tema de las bombas había dejado de ser un punto de preocupación en la mente de las personas. Hablabamos de drones, de armas más dirigidas y especializadas. Nos despiertan de un letargo y el tema nos pone la piel de gallina. No nada más a la gente comün y corriente, también a mandatarios y naciones. Ni Estados Unidos no Rusia recibieron la noticia con alegría.

La sonriente vocera del gobierno de Corea del Norte fue quien hizo público el éxito de la detonación, explicando que la bomba logró un impacto de 250 megatones, algo jamás antes registrado en la historia de la humanidad. Y para que sea mayormente simplificado basta un pequeño recuento de las anteriores bombas que han amenazado la paz de la humanidad.

Las bombas nucleares han ido evolucionando a lo largo del tiempo. Las primeras bombas que se desarrollaron fueron de uranio, la cual funcionaba detonando una reacción en cadena de este elemento con una gran cantidad de neutrones. Los ataques de Hiroshima y Nagasaki en 1945 se realizaron con bombas de uranio, alcanzando una potencia de 13 kilotones. Posteriormente las bombas se hicieron de plutonio, pero el salto con mayor relevancia fue cuando las bombas se hicieron de hidrogeno, alcanzando los mayores registros de potencia.
¿Ese es el rumbo que queremos seguir? 

El club del rifle y la bomba coreana son más similares de lo que pensamos. Ambas te pueden matar. Las lágrimas de Obama pueden parecer lo que sea, tal vez hasta sean de miedo. Lo cierto es que hasta esa sonriente mujer que habla de éxito en la detonacion puede ser destruida a impactos megatomicos. No le encuentro la risa.

Ni lágrimas ni risas, mejor cambios de rumbo. Ni bombas ni rifles, mejor meterle manos a la distribución de la riqueza. A pesar de la coreana tan sonriente, lo que nos dijo nomes una buena noticia.

  

Despedir a un amigo

Hoy Culiacán está incompleto. Las tierras sinaloenses se achicaron y en un último suspiro perdió a uno de sus hijos notables. Me enteré que estaba enfermo porque él mismo me lo dijo. Otoniel Bueno Araujo decía las cosas como eran, sin tremendismos ni exageraciones. En la dimensión de sus palabras, me dejó muy claro cuál era la dirección que se perfilaba en el futuro inmediato. Me dio el privilegio de una despedida cálida, de recibir un abrazo eterno y de poderlo guardar en el corazón.

Otoniel fue mi compañero de banca en el doctorado, ninguno de los dos eramos niños sentados frente al pizarrón, pero compartíamos con alegría infantil, plenos de risas y de ganas de platicar, de hacer travesuras, de que se nos quitara lo serio, lo tieso y lo solemne. Nos moriamos tratando de ahogar las carcajadas para que no nos regañara el profesor. Nos divertíamos muchísimo codo a codo. Duró poco, con valentía denunció lo que no le gustaba y asumió las razones para tomar otro rumbo. Le pedí que se quedara y en nombre de la congruencia lo vi partir.

Extrañé esa sonrisa amplia, ese acento del norte y esa canellera blanca que le daban identidad. Tambien me hizo falta su buen juicio y sus puntos de vista. No me gustaba ver que ya no estaba en el salón de clases. Sin embargo, nos seguimos viendo. Vino varias veces a comer a la casa y muchas otras nos reunimos a tomar café y seguir encontrando motivos para seguirnos riendo.  Me hubiera gustado verlo con mayor frecuencia. Por fortuna, tuve la suerte de encontrarlo en el camino, de gozar de su cariño, de escuchar sus consejos, de valorar su opinión y sobre todo, de divertirme siempre que estuvimos juntos. 

Me dijo que me dejaba un abrazo eterno. Hoy se cumplió el destino. Él y yo pensabamos diferente en términos de la muerte. No importa, en términos de cariño, siempre hubo convergencia. ¡Buen camino, Otoniel Bueno Araujo! Te conservo en el corazón.

  

Mi iPad

.El 4 de enero del 2011 recibí mi primer iPad, desde entonces este aparato maravilloso me ha acompañado en mil aventuras. Con ella escribo mi blog, me sirve de ventana para asomarme a ver lo que está pasando en el planeta, leo periódicos de todo el mundo, revistas, encuentro artículos, entro a mis redes sociales, encuentro amigos, juego, consulto el estado del tiempo, me entretengo, trabajo, en fin, de todo. 

La relación que tengo con mi iPad se puede denominar como esos amores que fueon dificiles al empezar y luego muy fáciles de conservar y de acrecentar. Digo que el inicio fue difícil porque me costó decidirme a tenerla. Por esos prejuicios que se convierten en pretextos y en lugares comunes abominables, pero que al mismo tiempo tienen sus rasgos de verdad y también, de cierto miedo y resistencia al cambio: yo decía que era preferible escribir con pluma y papel que en un aparato electrónico, que era mejor leer en físico que en una pantalla y que era mejor permanecer en el mundo real que evadirse con un aparato. Sí, mucho de ello lo sigo pensando y defendiendo. No obstante, el amor a mi iPad crece a diario.

Ha sido, desde que la tengo en las manos, una relación fácil. Cuando me decidí a tenerla, a entrar en el mundo de la manzana, me olvidé de los líos que tuve con esa vieja iMac que era lenta con el office, inmanejable con el Word, torpe con el Excel. Mi iPad es otro tipo de animal. Es dócil, hace lo que le digo, cómo se lo pido, en el momento que lo quiero y me facilita mucho la vida. Es una chulada. También hemos tenido nuestros desencuentros. Cualquier relacion los tiene: me demostró lo gordos y torpes que pueden ser mis dedos sobre su teclado, cada que puede mete comas donde no deben ir, el autocorrector me hace pasar vergüenzas y sustituye palabras que yo quiero por otras que no quiero. Pero es una maravilla.

En los viajes me ha permitido seguir en contacto, hablar con los míos, escribir, seguir trabajando, tomar fotografías, anotar recordatorios, reservar de último momento, leer reseñas y encontrar consejos de cosas para hacer. En el trabajo hace las veces de secretaria, archivero, tablero de control, me facilita las cosas. Me deja ver lo que necesito en la inmediatez de un botón. Sin embargo, es el la cotidianidad más sencilla en donde más la disfruto. Ha sido mi cómplice  absoluta en Candy Crush, Aussum Blossom, Scrabble, Bejeweled. Me ha permitido hacer mucho de lo que antes requería un mayor esfuerzo. Se han concretado ideas que luego son proyectos.

Si no fuera por mi iPad sería muy dificil leer el Reforma, Excelsior, Universal, Washnington Post, USToday, El País, El Mundo, ABC, Le Monde, Le Figaro, Il Messagero, Il Corriere de la Sera, El Clarín, Granta. Con mi iPad lo hago salgando alegremente de una aplicación a la otra e incluso, cuando no estoy leyendo noticias me entero de las cosas en tiempo real por las notificaciones que me manda. 

Es súper noble, cuando cambié el primer modelo por otro más moderno, lo hizo todo tan fácil. Fue casi transparente. No hubo periodo de adaptación, mi iPad ya se había adaptado a mí y ella se encargó de facilitarlo todo. Es humilde y no buscaun  lugar protagonico, pero lo tiene. Por eso, a cinco años de relación, corresponde hacerle este homenaje.

  

De reyes y políticos

La figura del Rey Herodes que propone el evangelio de San Mateo, me recuerda a los políticos de hoy. En aquel tiempo, los Reyes del Oriente se acercaron al palacio para preguntar al monarca dónde había de nacer el Mesías. Preocupado, Herodes consultó a los sabios de la corte para obtener la respuesta. A primera vista, vemos que  Herodes se preocupa por resolver la duda de sus visitantes y se ocupa de darles una respuesta. Sin embargo, ya sabemos cuál es la verdadera historia.

Digo que Herodes me recuerda a los políticos de hoy que se rodean de intelectuales, de eruditos y lumbreras que les escriben discursos, les aconsejan, despejan dudas y les dicen cómo deben de dirigirse al pueblo para hacerse pasar por gente buena. Sin embargo, ya sabemos cuál es la verdadera historia.

Los Reyes de Oriente, como muchos de nosotros, pudieron ver más allá de esas sonrisas forzadas, de esas palabras amables, de esos ojos entornados y una vez que llegaron frente al pesebre y lograron su cometido, tomaron otro camino y regresaron por otro lado. No se dejaron engañar por las apariencias ni por los tonos engolados. 

El Herodes del evangelio de Mateo, fue Herodes el Grande, un mandatario que le dio fuerza al comercio, a la agricultura y a la arquitectura en las tierras de Samaria, Judea Ideume y Galilea; también fue un político que supo mantener su poder en el vasallaje con Roma. Fue un mandatario eficiente. No obstante, su recuerdo es triste ya que para conservar el podercometió múltiples   crimenes: mató a su hermano, a sus cuñados, a su suegra, a sus adversarios y hasta a niños inocentes a los que veía como amenazas potenciales. Cualquier semejanza no es casualidad.

Los políticos de hoy, como Herodes, se dirigen al pueblo con buenas palabras, con promesas maravillosas, con fórmulas para resolver males; se rodean de sabios reconocidos, de intelectuales que nos hacen dudar de las verdaderas intenciones, pero, la mayoría de nosotros, al igual que los Reyes de Oriente entendemos más por lo que no se nos dice que por lo que escuchamos. Al menos eso deberíamos. Tristemente, nosotros no podemos regresar por otro lado. Lo que sí podemos hacer es no dejarnos engañar. Tal vez algo que le deberia os pedir a los Reyes de Oriente es esa sabiduría que nos abra los ojos y nos permita ver más allá.

  

Para empezar el 2016

Empezar pensando en las cosas sencillas es una buena forma de arrancar el 2016. Los triples saltos mortales son emocionantes, divertidos, a veces necesarios y muy riesgosos. Los pasos cortos son más fáciles y, en general, llegan más lejos. Al reflexionar en lo simple es más probale concretar los proyectos, la factibilidad de verlos hechos realidad se aproxima. 

Una forma sencilla de iniciar es reflexionar sobre nuestra cotidianidad, sobre lo que habita en ella. Desde el espacio físico hasta el intangible. ¿Me gusta lo que veo? Lo que sí me satisface, se queda tal como está. Lo que no, merece una segunda mirada. ¿Qué es lo que me disgusta y cuál es la razón del desagrado?

Así, en forma sencilla, si el cuadro de la pared me irrita, hay que averiguar la razón. Si es porque está chueco, lo enderezo, si es que de plano ya no me gusta, lo quito. Sin importar las razones intrínsecas que rodeen al cuadro. Lo mismo con lo interno, si tengo un sentimiento que me mortifica, debo verificar qué pasa. Si puedo, lo arreglo; si no, lo quito. ¿Para qué sigo haciendo vinagre si puedo tener miel? Mejor sonrío en vez de hacer corajes. Así analizo qué es lo que me desarmoniza y pongo atención para evitar hacer mala sangre.

Primero las cosas sencillas, para llegar a las dificiles. Lo curioso es que empezando por las cosas sencillas, milagrosamente se abren caminos para arreglar las dificiles. Mi abuelita materna decía que primero iba un paso y luego el siguiente. Los que hemos peregrinado a Santiago sabemos la verdad de esas palabras.Pensar en las pequeñas cosas que me hacen feliz es ser consciente y procurar mi alegría. 

El café en la mañana, el agua de la regadera, el jugo del desayuno, el material de las pantuflas, la oración diaria, el color que más me agrada, lo que me gusta escuchar, la canción favorita, lo que me encanta jugar, lo que me interesa leer, lo que me sorprende, lo que me quita el aliento, lo que me hace reír, la gente con la que quiero estar. Así entiendo qué es lo que debo de cuidar y jamás debo dejar en el descuido.

Pensar en las cosas sencillas es prevenir en lugar de lamentar. ¿Cuántas cosas se pudieron resolver desde lo sencillo, antes de que se complicaran? ¿Cuántas veces hemos elevado el grado de dificultad por pensar en lo que vendrá sin atender lo que ya está? 

Empezar el 2016 pensando en lo sencillo es entrar en el mundo de las posibilidades, es acercar los sueños, es empezar a planear desde lo factible, es atacar la inmovilidad y tener motivos para ponerse en acción. No todo es grandilocuente, lo fabuloso puede construirse con material asequible. Es entrar al año nuevo con el pie derecho y a tambor batiente. En una de esas, al poner atención en lo chiquito, Dios nos ayuda a encontrar esa llave que nos abrirá la gran oportunidad que nos conduzca a lo magnífico.

Deseo, entonces, para el 2016, que los pasitos cortos nos lleven a recorrer el camino para llegar sanos, salvos y felices a nuestro destino. ¡Mil felicidades!

  

Siguiente Entradas recientes

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: