De reyes y políticos

La figura del Rey Herodes que propone el evangelio de San Mateo, me recuerda a los políticos de hoy. En aquel tiempo, los Reyes del Oriente se acercaron al palacio para preguntar al monarca dónde había de nacer el Mesías. Preocupado, Herodes consultó a los sabios de la corte para obtener la respuesta. A primera vista, vemos que  Herodes se preocupa por resolver la duda de sus visitantes y se ocupa de darles una respuesta. Sin embargo, ya sabemos cuál es la verdadera historia.

Digo que Herodes me recuerda a los políticos de hoy que se rodean de intelectuales, de eruditos y lumbreras que les escriben discursos, les aconsejan, despejan dudas y les dicen cómo deben de dirigirse al pueblo para hacerse pasar por gente buena. Sin embargo, ya sabemos cuál es la verdadera historia.

Los Reyes de Oriente, como muchos de nosotros, pudieron ver más allá de esas sonrisas forzadas, de esas palabras amables, de esos ojos entornados y una vez que llegaron frente al pesebre y lograron su cometido, tomaron otro camino y regresaron por otro lado. No se dejaron engañar por las apariencias ni por los tonos engolados. 

El Herodes del evangelio de Mateo, fue Herodes el Grande, un mandatario que le dio fuerza al comercio, a la agricultura y a la arquitectura en las tierras de Samaria, Judea Ideume y Galilea; también fue un político que supo mantener su poder en el vasallaje con Roma. Fue un mandatario eficiente. No obstante, su recuerdo es triste ya que para conservar el podercometió múltiples   crimenes: mató a su hermano, a sus cuñados, a su suegra, a sus adversarios y hasta a niños inocentes a los que veía como amenazas potenciales. Cualquier semejanza no es casualidad.

Los políticos de hoy, como Herodes, se dirigen al pueblo con buenas palabras, con promesas maravillosas, con fórmulas para resolver males; se rodean de sabios reconocidos, de intelectuales que nos hacen dudar de las verdaderas intenciones, pero, la mayoría de nosotros, al igual que los Reyes de Oriente entendemos más por lo que no se nos dice que por lo que escuchamos. Al menos eso deberíamos. Tristemente, nosotros no podemos regresar por otro lado. Lo que sí podemos hacer es no dejarnos engañar. Tal vez algo que le deberia os pedir a los Reyes de Oriente es esa sabiduría que nos abra los ojos y nos permita ver más allá.

  

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