El sínodo de la familia

Los católicos entramos en la recta final del Sínodo de la familia que ha causado mucha expectación entre los que profesamos esta fe y los que no. ¿Qué es la familia? Nos preguntamos los seres humanos de hoy. Las fórmulas tradicionales de padre, madre e hijos siguen siendo la base sobre la que la Iglesia quiere edificar, sin embargo, hay otras formas familiares que deben ser tomadas en cuenta y necesitan ser acogidas. La vocación de la Iglesia es misionera, es decir, busca difindir la palabra de Dios urbi et orbi, no se trata de dar membresías con requisitos de aceptación.

Madres solteras, padres solos, matrimonios de segundas nupcias, niños sin papás o sin mamás, gente de bien que vive a la buena pero que es excluída por circunstancias que tal vez estuvieron fuera de su control, que recibe un castigo por recomponer su vida, que es alejada porque quiere buscar la felicidad sin hacer daño a su prójimo, no parece lógico que un pastor ahuyente a sus ovejas. Es absurdo. Claro, hay reglas. 

El Santo Padre insiste «una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha. De una escucha recíproca en la que cada uno tiene algo que aprender: el pueblo fiel, el colegio episcopal, el Obispo de Roma; unos de los otros y todos escuchando al Espíritu Santo». Es una Iglesia que debe ser «como una pirámide invertida» en la que el Papa está abajo como servidor de todos, “siervo de los siervos de Dios”. 

Sí, escuchar, incluir, acoger. Esa debe ser la vocación eclesiástica. Sin embargo, hay quienes oponen resistencia, hay quienes arrugan el ceño y elevan el dedo juzgón. No quieren incluir, se repliegan en la sotana y refieren regañar desde el púlpito. ¿Y si el Santo Padre diera un golpe en el escritorio y siguiera adelante con sus reformas? Me parece que muchos de estos avinagrados se quedarían sin trabajo ya que un gran nümero de  laicos estaríamos encantados de arropar a un Papa que incluye a los fieles en vez de alejarlos. Tal vez Francisco piense que no son tiempos de rupturas y ceda ante la presión. Ojalá que no.

Lo cierto es que sínodo quiere decir caminar juntos, el Papa Francisco quiere que todos lleguemos a la meta en conconrdia, al mismo tiempo. Pero en estas reuniones hay debates y se tiene que buscar el fin más alto. Ya desde primero, Pedro zanjó el debate, y todos aceptaron el abrir plenamente la Iglesia a los no judíos, la decisión de mayor alcance en toda su historia. El propio receptor del llavero del cielo optó por incluir, por abrir los brazos y acoger. La palabra de Dios es para todos, entonces, espero que en estos días en que se redacta el acta de conclusiones, la Iglesia termine abriendo sus puertas y no cerrándolas. 

Qué el Dios en el que creemos los católicos, abra mentes y encienda los corazones de quienes deben obrar en favor del amor. ¿No es eso lo que Cristo predicó?

  

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Danilo
    Oct 22, 2015 @ 09:34:12

    Le faltó incluir a las parejas unidas únicamente en matrimonio civil, sin la bendición de la Iglesia Católica. Ellos, sin estar excomulgados, no tienen el derecho a recibir el pan bendito.

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