Cada quien en su lugar

La movilidad se ha convertido en el tema de moda.La forma en la que nos transladamos de un lado al otro tiene la atención de los urbanistas. Las ciudades han cambiado su fisonomía a lo largo del tiempo y esas rransformaciones se deben, en muchos sentidos a las formas en las que el Hombre usa para llegar de un lado al otro. Los caminos han cambiado sus perspectivas y prioridades, han dejado atrás lo angosto y se han ensanchado. Antes, los peatones necesitaban poco espacio, pero las carretas requerían más lugar. Los empedrados se quitaron para aplanar las vías y se usó asfalto que luego se cambio por concreto. El rey fue el automóvil.

El siglo XX hizó del monarca de la movilidad al coche. Autopistas, calles, avenidas, se diseñaron en torno a las dimensiones de un auto. Pocas ciudades incluyeron al peatón o al ciclista, las mulas, los burros, los caballos desaparecieron del paisaje y las carretas no son vehículos aptos. La ingeniería de tránsito habla de las prioridades al deambular, los más despritegidos van primero. Es decir, la preferencia la lleva en primer lugar, el peaton, luego el ciclista, luego el motociclista, luego el automovilista y por ültimo el transporte de carga pesada. 

También dice que cada categoría debe de ir en su lugar. Mezclarlos causa accidentes. Es obvio, cada forma de moverse tiene ritmos y velocidades distintas, intereses diferentes y perspectivas disimbolas. Un trailer tiene un largo itinerario y urgenciampor entregar mercancía, mientras una mamá que lleva a su hujo a la escuela quiere tener la calma de darle la bendición, entregarle la lonchera, verlo entrar a la escuela y suspirar antes de arrancar. Si revolvemos esas dos escenas el resultado no es agradable.

Para verificar lo que digo, basta ver lo que sucede en el Eje 6 Sur, Ángel Urraza todos los días alrededor de las siete de la mañana en la esquina con Coyoacán. Trailers que van rumbo a la Central de Abastos, padres dejando a sus críos en el colegio, muchachos en bicicleta rumbo a la escuela, colectivos que se paran en tercera fila para bajar pasaje y automovilistas que se topan con un nudo intrincado. 

Todos, traileros, peatones, automovilistas, ciclistas, motociclistas creen tener la prioridad. Todos se desesperan al querer salir de ese nudo. Los motociclistas sortean a los coches, los que van en auto se paran en el emparrillado para los peatones, los ciclistas usan las banquetas. Los de a pie se bajan  y caminan sobre la cinta asfáltica. El que vende chicharrones ocupa un carril de la calle.

En ese caos, nadie usa los puentes peatonales, ni respeta los carriles para ciclistas, ni se hace cargo de ocupar su lugar. Hay muchas ciudades en el mundo que han hecho de la movilidad un punto nodal de su diseño urbano. Londres, Madrid, París están integrando modalidades en las que se da prioridad al peatón, se privilegian espacios para caminar, se impulsa el uso de la bicicleta, y los autos y las motocicletas tiene restringidas ciertas áreas y cieros horarios. Si quieren pasar, hay que pagar y hay que seguir reglas muy estrictas.

En la Ciudad de México, se ha querido implementar soluciones como las de Bilbao o de otras ciudades europeas, pero las dimensiones de está megalópolis son muy diferentes. En una delegación tenemos la misma concentracion poblacional que un país sudamericano, en una colonia cabe la gente que vive en Cataluña, por ejemplo. Los avances que se han hecho en ese sentido parecen más ocurrencias que estrategias reflexionadas.

Vemos ciclopistas mal calculadas, con pendientes imposibles de subir y bajadas mortales. Las banquetas están rotas, no hay forma de caminar sobre aceras invadidas de puestos de ropa, comida, basura, con ciclistas que, esos sí my bien equipados con cascos y ecobicis invaden el espacio peatonal y atropellan a transeuntes. Todos sentimos que nuestro espacio está siendo invadido y todos invadimos el espacio de los demás. En este caos, el rio está reveulto y los pescadores que hacen ganancias son mafias que tienen tomado el espacio público.

Además, para que la movilidad sea un concepto moderno debe tener el alma verde, contaminar lo menos posible, privilegiar el tranporte urbano. Pero las dimensiones de esta ciudad son enormes, el metro, uno de los mejores del mindo, no llega a todos lados, el metrobús tampoco, los  trolebuses menos y los colectivos son un asco en manos de grupos que no quieren evolucionar, que dan un servico muy malo pero generan muchos votos.

Mi madre, que no es urbanista, tiene un dicho que aplica perfectamente: Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.  Si cada quien ocupara su lugar. El caos daría paso al orden y, en forma maravillosa, la movilidad transformaría la convivencia en un concepto armónico. No se trata de ocurrencias, se trata de pensar bien las cosas. Si no, salgan a la calle y vean lo que pasa. 

  

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. miordonez
    Oct 22, 2015 @ 09:17:17

    La tentación del populismo nos arropa a todos. Por ejemplo, es mas fácil dejar que el comercio informal se desborde antes que diseñar políticas publicas de largo plazo para aumentar la capacidad productiva de los países. Educación es lo primero.

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