La competitividad que no llegó

Hace veinticinco años, México decidió abrir las puertas al mundo y volverse un país de libre comercio. La intención era convertirnos en una economía global que aprovechara la posición geopolítica estratégica, la proximidad con Estados Unidos y Canadá, los límites con el Caribe, Pacífico y Atlántico, la maravilla de estar, para efectos logísticos, en el centro del mundo. Para ello, dijo Carlos Salinas, presidente en aquel entonces, debemos aprender a competir.

Nos subieron a los cuernos de la luna, nos engolosinaron con un discurso desarrollador, nos ilusionaron con verdades tan concretas que se podían tocar, lo malo es que no nos enseñaron a competir. Nos aventaron a la alberca, en el lado hondo, sin flotis y sin saber nadar. Los más aptos aprendieron a flotar como pudieron, sin técnica, sin recursos, muchos murieron ahogados en el intento, otros se hundieron en el reflejo de la promesa y otros se acogieron a la sombra de un padrino benefactor y aprovecharon el espacio libre que dejaron los aue no pudieron.

Así, los monopolios se agrandaron, las oligarquías existentes se hicieron más compactas, la distribución de la riqueza se  distribuyó peor. Engendramos al hombre más rico del mundo en un país que tiene pobreza alimentaria. El discurso popular es el de toda la vida, no pudimos. En realidad, no fue eso. Fue que no supimos como y en lugar de acomodarnos para arriba, lo hicimos para abajo. Pocos lograron dar el salto.

Sin eximir a las autoridades de responsabilidad, hay que decir que no sólo ellos son culpables. Seguimos sin saber competir, preferimos acomodarnos hacia abajo que superarnos y ponernos a la altura. Si se trata de elevar la mira, alzamos el puño e invocamos la injusticia de que se nos exija más. ¿Así cómo? Si un examen está dificil, los alumnos alegan  y exigen cambio. Si un trabajo se entregó fuera de parámetros y falla la calidad, se pide una reconsideración, si llegamos tarde, nos enfurecemos y gritamos que que tanto es tantito.

La competitividad no llegó hace veinticinco años y sigue, en muchos sentidos, sin aparecerse en escena. Basta ver como los profesores prefieren salir a las calles, pasar penurias, rebajar la embestiduta magisterial, que ponerse a estudiar para sacar su certificación y llegar dignamente a dar clases. Basta escuchar al flamante gobernador interino de Guerrero pedir que se le pague a quienes no se presentan a trabajar para entender el nivel tan bajo al que me refiero. 

Sin embargo, es en lo individual en donde debe operar el cambio. Aprender a competir cuando el suelo no es parejo y cuando el rasero se tasa diferente para cada quien es muy complicado, peor es cuando ni siquiera nos enseñaron. Pero ya es tiempo de que empecemos a aprender. Ni modo. Bajar la guardia nos lleva a un peor lugar.

  

Anuncios

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Maria Ordoñez
    Oct 14, 2015 @ 11:35:45

    Vengo de un país donde el populismo encontró terreno abonado para eliminar todo lo ganado en materia de productividad y hacer que el ciudadano solo espere las migajas del gobierno. Mis queridos mexicanos no busquen un mesías, exijan y a la vez busquen su propio cambio como Dice Cecilia. De otra forma siempre estaremos buscando fuera de nosotros lo que cambiara nuestro futuro. Es un bello país con grandes potencialidades y cuídenlo

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: