Variables descompuestas

Increíble, faltan 139 días para que acabe el año. Entramos en la recta final y empezamos a preocuparnos por la asignación de presupuestos en las empresas, por la elaboración de planes estratégicos y por el replanteamiento de metas para el año que entra. Los tiempos corporativos corporativos marcan las horas de preparación para llegar con todo listo a la fiesta de fin de año. Sin embargo, antes de pensar en arbolitos, esferas y luces en pleno verano, todavía hay que esperar ciertos acontecimientos.

Ayer el Banco de México redujo, una vez más, el pronóstico de crecimiento, bajó la tasa por debajo del 2%. El mundo, según el Fondo Monetario Internacional crecería alrededor del 3.2. El repentino auge en Estados Unidos y el impulso de su economía no nos está ayudando. Las variables macroeconómicas se están desajustando.

El súper peso se devaluó. Hemos pasado de una cotización de catorce pesos por dólar a nivles de dieciséis cincuenta. El impacto no se ha reflejado de inmediato gracias a que el Banco de México ha soltado reservas que inyecta al mercado para evitar que la carrera devaluatoria se descontrole. Sin embargo, varios grupos empresariales ya empiezan a sentir la presión y para aliviarla van a reflejar el impacto subiendo los precios de sus productos.

Si los productos suben en general, evidentemente los niveles de inflación irán a la alza. Lo que antes se podía comprar con un peso ya no va alcanzar. Los sueldos se achican y las mesas de la gente se verán más vacias pues el dinero de las quincenas ya no será suficiente para pagar lo mismo que a principios de año. El consumo irá a la baja y la demanda agregada se achicará. 

Mientras las tasas de desempleo bajan según el INEGI, las de subempleo suben. La economía informal crece, son cada vez más las personas que intercambian bienes y servicios sin que esto repercuta en las arcas de la nación, no pagan impuestos.

Los precios del petróleo, nuestro principal producto de exportación están bajando y no hay indicios de que en el futuro próximo vayan a bajar. En un país que depende tanto de los hidrocarburos, resulta preocupante esta novedad.

La corrupción avanza y nos cuesta el uno por ciento del total del producto interno bruto. Iniciar un negocio, operarlo o hacerlo crecer implica un impuesto oculto que no se refleja en estados financieros. Es un freno tener que sacar la billetera para que los trámites avancen. 

El descontento de la gente aumenta y la popularidad de Enrique Peña Nieto marca el nivel más modesto de su presidencia. La gente no está de acuerdo con los modos con los que dirige al país. 

Las variables que antes se veían controladas se empiezan a descomponer. Faltan 139 días para que acabe el año y en el panorama los nubarrones se están pintando de negro. El Presidente, el Secretario de Hacienda y las autoridades del Banco de México saben de la tormenta que se avecina. ¿Qué esperan para reactivar la economía? 

México necesita inversión productiva y generación de empleos. Necesita impulsar a los emprendedores y ayudar a los empresarios. Urge aplacar los apetitos voraces de la corrupción. La canoa está haciendo agua y los tapones con los que tratan de evitar el hundimiento resultan tan efectivos como una aspirina para tratar un infarto. 

A 139 días de que acabe el año, los vientos se sienten húmedos y pesados. Traen aromas del pasado que muchos recordamos y quisiéramos olvidar. 

  

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: