El problema de la policía en Estados Unidos

Me temo que el problema de la policía de Estados Unidos es que trae la vocación muy confundida. La evidencia nos dice que en varías ciudades, los uniformados ya no son bien vistos ni son queridos sino más bien alrevés. La imagen del gendarme que camina por las calles, que conoce a la gente, que cuida y la protege parece haberse extraviado. Ya sólo se encuentra en películas viejas y en caricaturas de Hanna Barbera. La figura de Matute, el típico policia de calle, que es amable, que porta un uniforme impecable y que aparece en las caricaturas de Don Gato, es eso una caricatura.

Muchas voces se elevan y salen en forma airada a protestar por los abusos de los cuerpos policiales norteamericanos. Hay un claro distanciamiento entre la sociedad y quienes, en teoría, debieran estarlos protegiendo. No encuentran amparo no se sienten defendidos. ¿Quién los culpa? Parece que la facultad que les confiere el Estado para ser los guardianes del orden se confundió y se desdibujó en los últimos tiempos. Se trastocó en abuso.

Según la definición de seguridad pública, la función policial de carácter preventivo consiste en actuar de forma vigilante para evitar la posible acción delictiva. La prevención policial busca evitar: primero que las personas se conviertan en víctimas, segundo el surgimiento del delincuente, y tercero el surgimiento del delito y su reincidencia o reiteración. Pero, pareciera ser que para ellos la palabra prevención ha significado, aniquilación.

Si un policía grita: ¡arriba las manos!, y no es obedecido, claramente esta en la obligación de imponer la autoridad, incluso recurriendo a las armas. Pero, si un delincuente alza los brazos y hace lo que se le dice, evidenciando que no tiene armas, si un maleante está con las manos al aire y el abdomen expuesto, no hay porque balacearlo. Llenar de balas a una persona que está en desiguladad de circunstancias es un asesinato. Lo que procede es esposarlo y llevarlo detenido. Si no lo hace y en vez de amagarlo, lo mata, entonces, el protector se vuelve delincuente. El defensor se vuelve victimario y la teoría se aplica alrevés.

La primera ocasión, cualquiera pensaría que fue un error del policía y culpa del delincuente. El problema es grave porque se repite en muchas ciudades una circunstancia similar: un guardia mata a un supuesto delincuente que está desarmado. Momento, no estoy haciendo un panegírico de la delincuencia, nada más eso me faltaba. No. Al contrario, me parece gravísimo que quienes cuidan, se vuelvan asesinos y maleantes. 

Varios mexicanos desarmados han sido asesinados en los Estados Unidos por policias que después han sido exonerados por jueces. Los motines de Baltimore hablan del coraje que la sociedad siente por el abuso de autoridad. En Nueva York, el alcalde reconoce que su cuerpo policiaco ya se pasó de la raya y ellos le voltean la espalda. El presidente Obama elige con sumo cuidado las palabras para referirse al tema.

El problema de una policía abusiva es que la gente puede caer en la tentación de quitarles la exclusividad de reestablecer el orden por medio de la fuerza. Por eso hay motines. Los jueces deben valorar con sumo cuidado las exoneraciones que dispensan a policias que transgredieron los límites, si no, la Nación se los demandará. 

Ayer, el Gran Jurado de Tarrant, liberó de todo cargo al oficial Robert Clark, por haber disparado y asesinado al mexicano Rubén García Villalpando cuando éste se encontraba con las manos arriba y  evidentemente desarmado. Es probable que Rubén no estuviera rezando el Rosario, no lo sé, lo que sí es seguro es que lo mataron y el no traía ningún arma encima.

Es urgente que Estados Unidos revise los protocolos de uso de fuerza letal, que no abran tanto la puerta a la discrecionalidad que permite y justifica el disparo a personas desarmadas. El error que pueden cometer lleva vidas de por medio. También compromete la seguridad de las comunidades que ya están saliendo a las calles a protestar. ¿Dónde quedaron esos policía honestos, afables que caminaban por las calles protegiendo ciudadanos? El problema es que andan perdidos, ojalá los encuentren.  

  

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Danilo
    May 20, 2015 @ 17:03:30

    ¿De verdad queremos permitir que policías como estos vengan, armados, a nuestro México?

    Responder

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