Las propuestas de los candidatos

¡Qué curioso! Me parece que los candidatos tienen una gran confusión. Creen que una propuesta es lo mismo que un buen deseo. Al escucharlos, además de las obviedades con las que pretenden enamorarnos para ganar el voto, encontramos una lista de anhelos y buenas intenciones, que no son lo mismo que una propuesta.

Todos nos dicen que perciben que la gente está enfadada del mal gobierno y se sustentan ellos como la solución a los problemas de inseguridad, desempleo,salud, movilidad, basura, cultura, corrupción y en una de esas hasta del cambio climático. Lo dicen con una convicción tal, que casi convencen. Lo triste es que a la hora de conectar el qué con el cómo, no hay nada en concreto.

Con palabras y, en algunos casos con buenas intenciones, los candidatos se dirigen a sus votantes con campañas que reflejan el sentir de la gente. ¿Quién no quiere liberarse de la maldad? ¿Quién no aspira a una sitación mejor? Sin embargo, mencionar lo que está mal es una forma muy primitiva de hacer campaña. Así cualquiera. Prometer está fácil, lo complicado es aterrizar todas esas buenas intenciones y convertirlas en proyectos, en planes, en estrategias y en ejes de acción. Hacer una lista de anhelos es fácil, lucha para cumplimentarlos ya no es tan sencillo.

Al verlos dar una entrevista, agarran vuelo y prometen tantas cosas buenas que hasta sentimos que se van elevando del suelo y traen un nivel de flotación angélico. Lo malo es que acá, a nivel de tierra, los problemas son concretos y las soluciones requieren de gente que quiera y sepa tratarlos. 

Preferiría escuchar más propuestas que buenos deseos. Me encantaría ver a un candidato que habla de asuntos concretos, tal vez no tan elevados. Me gustaría saber cómo van a atender los pequeños problemas de la comunidad, esos que complican la vida cotidiana, esos como los baches en el pavimento, las banquetas rotas, las luminarias fundidas, los drenajes tapados, la modernización de los mercados, el abastecimiento de los hospitales, los apoyos a los emprendedores, el cuidado a los viejitos.
Pero, no. Todos hablan del hartazgo, y tienen razón. Estamos hartos. Son muy pocos los que tienen planes concretos que proponer. Por ello, hay que escucharlos con cuidado y detenernos a pensar en qué es lo que nos están diciendo. ¿Son anhelos o propuestas?

  

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