Entre nubes

Siempre que viajo en avión sospecho que suceden cosas extrañas. Siento que se opera una especie de cambio de dimensión en la que por fuerzas desconocidas, me vuelvo pequeña, casi minúscula y gracias a ello, los edificios de mi ciudad se ven diferentes, y México se vuele una cuadrícula multicolor que poco a poco se desvanece entre las nubes que envuelven al avión. Casi de inmediato se oscurece y la interminable fila de lucecitas que titilan sin parar, como despidiéndose, se quedan atrás.

El avión es un artefacto moderno, un  Dreamliner 787, de lo más nuevo que hay en el mercado y por suerte no es de esos animales enormes que alojan en su vientre una horda de viajeros, sino un aparato de filas de tres en tres. Nuestro compañero de viaje es un francés, flaco y callado. Estupendo, sonríe y no platica mucho. Tampoco ocupa mucho espacio y casi no se mueve. ¿Qué más se puede pedir?

La comida es decente, pasta o pollo: pasta. Vino o refresco de dieta: dieta. Sí, a dormir. Dormir hasta que casi sin darnos cuenta ya se cruzó mas de medio Altántico y las costas de Irlanda se ven en el mapa . Estamos más cerca de París que de mi casa. En las ventanillas ya brilla el sol, ¿en qué momento se hizo se día? Y por lo pronto, desayunamos antes de cambiar el horario y darnos cuenta de que allá abajo la gente ya terminó de comer. 

Las nubes siguen envolviendo al avión, son tan parecidas a las que ví hace una cuntas horas que me da la impresión de que no nos hemos movido mucho, tal vez nada, sin embargo, abajo ya está la riviera del Sena, ya se distingue la cúpula tan blanca del Sacre Coeur y el Stade de France se ve tan diminito. Ya se ve la punta de la Torre Eiffel y parece que efectvamente, ya estamos llegando a nuestro destino. Dejaremos de estar entre nubes para sentir que vamos a caminar entre estrellas. 

Sí ahora la cuadrícula de mil colores poco a poco se hace más grande,  nos da la bienvenida. Los edificios del aerpuerto son tamaño real y lo que a lo lejos parecían hormiguitas, son más aviones, más autocares con maletas,  más pipas con combustible, más personas. Regresamos a la dimensión de siempre, pero cada que me subo a un avión, algo pasa y lo,que debería se igual, ahora es extraordinamriamente diferente, aunque parezca que todo es igual.  

 

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Maricris
    Mar 27, 2015 @ 10:42:38

    Hermosa foto …… Te deseo una excelente estancia…!!

    Responder

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