Día de la felicidad

El día 20 de Marzo, como sucede desde hace tres años, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Felicidad. La alegría tiene reservada una fecha en el calendario de acuerdo al pacto firmado por los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas. A muchos esta iniciativa les resultará rídicula o intrascendente, pensarán que la felicidad no se alcanza por decreto ni se sustenta en el convenio firmado por una asamblea de diplomáticos y tendrán razón. Sin embargo, la iniciativa es más interesante de lo que parece ser a primera vista.

El día de la felicidad tiene que ver con un proyecto de vida, como una forma de moverse por el mundo, como un estado de ánimo que se debe de cultivar y que no merece dejarse al azar. Es una forma de vivir que se debe construir en vez de dejarla a la casualidad. Desde ese punto de vista, la alegría se edifica a partir de una cadena de toma de decisiones. La dicha es como una ventana cuya visagra se abre y se cierra con fuerza de voluntad, es decir, está en nuestra mano optar por el optimismo o la desesperanza. Pero es necesario planearla.

No hay nadie que puesto a elegir, escoja estar triste o malhumorado en vez de estar encantado de la vida. Pero para ser felices hay que luchar por ello. Una buena parte del bienestar del alma depende del entusiasmo que pongamos para conseguirlo. Así, para conquistar la felicidad se requiere de voluntad, consciencia y perseverancia.  Lo cierto es que pareciera que la desgracia va ganando terreno. Cada día, miles de personas abandonan la tierra que los vio nacer para buscar una suerte mejor. En este momento hay un niño que está siendo explotado, que está trabajando en condiciones inhumanas. Hay niñas que están siendo despreciadas por su condición femenina y que por esa  razón, pierden oportunidades. Hay viejos olvidados y personas que padecen los efectos de la corrupción. En este momento hay personas que no pieden expresar con libertad sus pensamientos o que son juzgadas por sus preferencias. La diferencia entre los que todo lo tienen y los que carecen de lo elemental se hace cada día más grande.  Hay personas que tienen hambre. ¿Así, cuál festejo?

Es evidente que el tema de la felicidad no es sencillo pero tampoco debería de ser complicado. No se trata de frivolizar, todo lo contrario. Se trata de desbancar a la desgracia y darle un golpe de estado al reinado de la amrgura, aunque sea a la propia. Esa conquista puede tener un valor multiplicador por la suma de las alegrías particulares. Entonces el contento se convierte en índice y se trata de convertir en una medida del desempeño de los gobiernos y las economías.  La Felicidad Nacional Bruta mide en forma cualitativa y cuantitativa el grado de prosperidad que los habitantes de ciertos países perciben en su entorno y en su vida partícular.  

Según Pilar Jericó, el Journal of Happiness Studies pone al microscopio los motivos que acercan los buenos sentimientos y alejan la tristeza, la amargura y la angustia. Dice que la gente materialista encuentra menos razones para estar contenta, en cambio la extroversión aligera el peso y abona los motivos para sentirse feliz.Los individuos que valoran las pequeñas cosas se dan más oportunidades para sentirse satisfechos que los que sólo valoran los grandes acontecimientos. La risa se contagia y las sonrisas se expanden rápido, por lo tanto, la gente sonriente se convierte en un agente de felicidad. La felicidad es un bien fácil de encontrar pero hay que salir a buscarlo, sin embargo, no llega sin invitación. Hay que ir por ella. No existen fórmulas mágicas que otorguen alegría, pero hay actitudes que la aproximan. Lo increíble es que hay gente en pobreza extrema que está muerta de risa todo el tiempo y personas que viven en la abundancia que arrastran los píes al caminar, tienen ojeras y joroban la postura. Entonces la forma de ver la vida tiene mucho que ver. 

Hay quienes piensan que esto es una babosada, que no es posible pensar en la felicidad dadas las evidencias que hay en el mundo para entronizar el desgano. Sí, hay quienes opinan que hay que ser bobo para ser feliz. También habemos los que creemos que para se feliz hace falta valor y es cuestión de inteligencia. Sea lo que sea, ¡feliz día de la felicidad!



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