Rechiflas

Me habían contado que eso pasaba pero no lo había presenciado. En la oscuridad del cine, antes de empezar con la película, justo después de los cortos, sale una familia reunida en torno a la mesa que recibe una llamada telefónica. Todavía no han pasado ni dos segundos y la rechifla ya es general.
Ya nadie pone atención al chantaje del Partido Verde que nos vende el gran logro de darle cadena perpetua a los secuestradores. La cara de angustia mal actuada, en vez de generar empatía, provoca coraje. Me habían dicho que la gente en el cine chiflaba el disgusto de que hasta en los momentos de entretenimiento tuvieran que padecer el entrometimiento de la basura electoral.
Ayer, no sólo fueron chiflidos, la gente exigía a gritos que quitaran eso, que dejaran que empezara la película y lo pedían en forma enardecida. Sí, los electores están enfadados y por lo menos quieren que los dejen divertirse sin tener que comerse esa sandez mal producida y peor encaminada.
¿Quién se beneficia con esos anuncios? Si el partido político piensa que eso les ayuda, déjenme decirles que es al revés. A mi lado, una señora empezó a aventar palomitas a la pantalla. En medio de tanta rechifla, nadie escuchó más que el enojo expresado por la audiencia. De lo dicho en el anuncio, ni quien quisiera enterarse.
El horno no esta para bollos, los dispendios ya se pasaron de la raya y la gente ni se traga esas payasadas ni quiere que se las sigan recetando. Mucho menos cuando quieren distraerse y pagaron por ello. Las salas de cine deben saber que al público no le gusta que le incluyan en el precio del boleto un anuncio político por el que ya pagaron con sus impuestos.
Pagar dos veces es una pillería. Pagar doble por esas cochinadas es peor. Entrar al cine para ver porquerías electorales es para morirse de coraje. La basura mediática que nos obligan a tragar no ayuda en forma alguna. Ni siquiera los más ingenuos quieren esa sustancia tóxica. El aroma que deja es tan exquisito como el de un pescado podrido y el gusto que provoca es similar al de una manzana llena de gusanos. Oiganlo de una vez, la rechifla es para los políticos y para los que les abren espacios indebidos. Ojalá que lo entiendan los dueños de las salas de cine. El boleto que se paga es para ocupar una butaca y ver una película. No por nada más. No para ir a ver basura que no está en cartelera.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Danilo
    Feb 23, 2015 @ 21:09:04

    Yo hago lo mismo con la tv de paga…me molesta que la programación sea interrumpida por cortes informativos de toda laya. Yo pagué un servicio ¿Por qué diablos el operador del cable debe cobrar a un tercero?

    Responder

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