Medidas alteradas.

Me entero de una noticia que me enchina la piel y me eriza el alma. El abogado de la Ciudad de México, el procurador Rodolfo Ríos Garza, da a conocer el dictamen pericial sobre el accidente del Hospital Materno-Infantil de Cuajimalpa, ese en el que se quemaron niños recién nacidos, se hirieron pacientes y personal que trabajaba ahí, y por el que murieron bebés, enfermeras y camillero.
Según los peritajes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, el origen de la fuga de gas que causó la explosión se ubicó en el sistema de trasiego del camión, donde se encuentra la válvula de purga que está pegada al tanque de abastecimiento. Es decir, la que está pegada al tanque de abastecimiento de gas.
El punto de ignición que provocó el estallido pudo ser una chispa eléctrica, mecánica, estática, es lo de menos, lo terrible es que este accidente que dejó a tres personas muertas y setenta y tres heridas, y un hospital convertido en cenizas y fierros retorcidos se puede deber a que la válvula estaba modificada para vender medidas alteradas. Para cobrar litros y despachar novecientos mililitros, para vender kilos que pesan menos, para hacer una tranza centavera, de esas que se repiten infinidad de veces a lo largo del día al despachar gas, gasolina, diesel, combustolio, son que nadie diga nada. Ya no quedó en una trampa en la que se engaña a usuarios. El cochupo cobró vidas, lastimó gente y se llevo de por medio a bebecitos inocentes que así fueron recibidos al mundo.
El Procurador capitalino emite el comunicado con voz alterada, descompuesta, como la válvula que originó la tragedia. ¿Y, luego? Todos se lavan las manos. Las autoridades se avientan la bolita, se desentienden de la responsabilidad y juegan a taparse los ojos. No habían pasado muchas horas del estallido de Cuajimalpa y ya había habido conatos similares en otros hospitales públicos de la Ciudad de México. La empresa dice que fue el chofer y, desde luego, la cuerda se revienta por lo más delgado.
Tal vez sí fue la ambición del chofer la que lo llevó a vender con medidas alteradas, quizá pensó ¿qué tanto es tantito?, seguro no volverá a vivir en paz después de lo que ocasionó. Lo padece desde ya en carne propia. Sí. Tal vez. Pero aquí después de niño ahogado, no se tapa el pozo. Se tolera la venta de productos mal medidos, mal pesados. Lo normal es vivir entre básculas mal calibradas y válvulas alteradas. Las medidas de seguridad también están alteradas, las verificaciones a las pipas e instalaciones, seguro llevan cucharadas alteradas. Lo terrible es que en eso se nos va la vida. Medimos mal y pagamos, no sólo más por menos, si no las terribles consecuencias.

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Danilo
    Feb 18, 2015 @ 08:23:07

    El fraude con pesas y medidas, tan simple y generalizado, debiera ser punible con mayor severidad que en la actualidad.

    Responder

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