De amores y amistades

El amor es ese sentimiento que hace al hombre y a la mujer mejores seres humanos. ¡Qué difícil es escribir de ello sin caer en el eterno lugar común para las cursilerías, para las bromas, para las conclusiones facilonas. ¡Qué complicado decir que también es el anhelo, expreso u oculto de las personas! Ni hablar, el amor ha sido el motor de momentos épicos, de grandes piezas de arte: pinturas, piezas musicales, sinfonías, novelas, poemas y ha llevado a la trascendencia a personas que siendo seres humanos comunes y corrientes, traspasaron el umbral de la mano del amor y se transformaron en artistas.
Los que lo hemos experimentado, lo sabemos. El amor mejora, nos hace ver fisicamente más guapos y espiritualmente mas compuestos. El que ama pasa por el tamiz del sentimiento y es visto y ve cualidades, hermosuras, delicadezas que otros no han descubierto. Eso ya se sabe, lo que pocos dicen es que el amor requiere compromiso, valor y constancia. También hacerse de la vista gorda, disimular lo feo y aumentar lo bello. Ser incondicional es un objetivo duro de alcanzar.
El texto de San Pablo, en la epístola que le dirige a los Corintios, lo resume espléndidamente, el amor es comprensivo y misericordioso, entiende y transforma, es servicial, es paciente y lento para enojarse. dicen que no hay recetas para el amor, pero lo de Pablo se acerca mucho. Sí hay recetas.
Esa misma sirve para la amistad. Con los amigos hay que ser pacientes, hay que procurarlos, entenderlos, apapacharlos y disculparlos. Un amigo es un consuelo en épocas de tristeza y un compañero de risas en tiempos de alegría. Es un compañero de vida al que también se le aplica la receta de San Pablo, no conoce la envidia, no es jactancioso, ni arrogante, no se porta indecorosamente, no toma en cuenta el mal recibido…
Dicen, los que no saben, que no hay recetas, pero sí que las hay. No son fáciles de confeccionar ni de llevar acabo. Todo lo contrario, son duras y se requiere de fortaleza y valentía para tener un buen amor y un buen amigo. Se necesita perseverancia para conservarlo toda la vida. Y, sobre todo, se necesita buen humor y ganas de morirse de risa al lado de alguien a quien se quiere y te quiere bien.
San Valentín lo entendió y por ello se dedicó a casar soldados cuando estaba prohibido. En ello empeñó la vida y por ello la perdió. Habrá que decir que valió la pena. ¿No? Feliz día del amor y la amistad, suena un deseo cursi, sí. También es un buen deseo.

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