Whiplash (la película)

¿Cuántas historias hemos visto de alumnos y profesores? El tema a dado para infinidad de películas y sus distintas variantes, el maestro que ayuda a sus pupilos y es un santo, en que abusa de ellos y es un demonio, el del alumno burlón, el del agradecido, el del amor intergeneracional, el del prohibido y todos los matices alrededor de ello. Cuando parece que rodo está dicho y que el tema está agotado, llega un artista y nos sorprende. Eso es Whiplash, una sorprendente pieza artística.
Las interpretaciones sobre el filme son variadas y cada quien se centra en un aspecto específico, como sucede con las obras de arte, dan para mucho. Unos creen que la trama va sobre la superación, otros sobre la música y el jazz o sobre la forma en que las universidades en Estados Unidos permiten tratos humillantes en sus aulas. Hay quienes piensan que es un panegírico a la exigencia, al trato rudo que hace germinar lo mejor de los estudiantes. Todas estas interpretaciones son correctas.
Whiplash es un ejemplo de lo que el cine independiente puede dar, una película aguerrida que toma al espectador de la solapa y no lo suelta hasta el último segundo. Casi desde la primera escena se está al borde de la butaca y desde ahí se ve toda la película. Batacas al vuelo, con ritmos maravillosos, con exigencia de esa que se sustenta en que el éxito con sangre llega hasta que el fracaso aparece en escena. El nombre de la película es el de una pieza de Jazz pero también es una metáfora bien elegida que cumple varias funciones y completa la intención artística.
La anécdota es la de un chico que estudia música, batería en concreto, y que quiere entrar a una banda de Jazz importante y se topa con un profesor estricto hasta la crueldad. Sin embargo, el hilo narrativo aborda, con una sutileza extrema y con un cuidado quirúrgico, el tema de la venganza y la gallardía.
Plantea la pregunta, ¿qué harías si la vida de ofreciera la oportunidad de cobrarle a tu traidor el fracaso que te procuro? ¿Cómo aprovecharías la oportunidad de tener al traidor entre tus manos? Ambos, profesor y estudiante aprovechan esa oportunidad de tomar revancha, ambos se cobran la cuenta de forma magistral e inesperada, tal y como lo hace la gente inteligente, con gallardía.
La fotografía es estupenda, la música excelente, las actuaciones maravillosas. Damian Chazelle dirigió y nos entregó una joya del cine. Las representaciones de J.K. Simmons son precisas, las de Milles Teller también, nos llenan de angustia y de gusto, tanto así que cuando acaba la película queremos saltar a ponernos de pie, ovacionar y aplaudir hasta que revienten las manos. Hay que destacar que Teller personalmente toca la batería, no hay dobles que interpreten esas partes gloriosas.
Pocas veces el cine independiente nos entrega una pieza tan digna de ser vista, tan bien ejecutada como Whiplash. Definitivamente, hay que verla.

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