A última hora

Dejar las cosas para ser resueltas a última hora es una mala decisión. Todo toma más tiempo, los procesos son mas lentos, las interacciones aumentan en grado de dificultad y algo que regularmente es simple se transforma en una proeza titánica. Lo mejor es tomarse el tiempo para organizar las cosas, es como debe ser. Pero yo, de una manera inexplicable e injustificada dejé al último momento el cambio de credencial para votar.
Fue absurdo, en vacaciones hubo días que pude haber hecho el trámite en cinco minutos ya que la ciudad estaba vacía y a nadie le interesaba el tema electoral. Justo cuando está a punto de acabar el plazo para cambiar la credencial, se me ocurrió sacar la mía de la cartera para verificar y sí, la mala sorpresa fue que tenía poquísimo tiempo para hacer el cambio.
Todo sucedió, me metí a la pagina del nuevo Instituto Nacional Electoral para sacar una cita y evitarme las colas, claro, ya no había. No pude ir a primera hora de la mañana, en fin, tuve que hacer la temidísima cola. Sí, era larga y avanzaba lento. Fue como meterme al túnel del tiempo y regresar a aquellos años en los que sacar el pasaporte era igual a someterse a horas y horas de espera.
Para mi sorpresa, hay cosas que han cambiado. El cambio ha sido para bien. La cola era larguísima pero la gente estaba de buen humor y el tono era cordial. Cada quince minutos, un funcionario de la oficina salía a recoger los papeles, a verificar que no faltara nada, a informar a quienes no traían la documentación completa y a dar soluciones para los que no cumplían con los requisitos.
La oficina del Instituto Nacional Electoral de la calle de Pilares funciona como relojito bien aceitado. Desde el policía de la puerta hasta la chica que toma las fotos y la persona que captura los datos son amables. En ese lugar todos hacen el trabajo en forma eficiente y de buenas.
¡Qué díficil es encontrar esa combinación! Más difícil si se trata de una oficina de gobierno y peor si se dedica a atender trámites ciudadanos. Pues en la oficina de Pilares del INE sucede lo contrario. El mundo del ser y del deber ser convergen y es importante destacarlo.
Por lo general, nos quejamos y despotricamos, con razón, del maltrato que recibimos como ciudadanos por parte de los órganos que nos deben atender. Aquí no fue el caso. Llegué tarde, dejé el trámite para la última hora y me llevé la gratísima sorpresa de un lugar en el que las cosas se hacen como deben y de buen grado. Eso hay que destacarlo.
Por eso la gente estaba de buenas en la cola. Por ello se dio una convivencia armónica entre los ciudadanos que, a pesar de haber dejado las cosas a última hora, estábamos contentos porque nos trataron bien y de buenas. Es decir, sí se puede.
Eso da esperanza, por ello es importante hacerlo notar.

2015/01/img_2706.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: