Manos a la obra

En estos días en los que las buenas intenciones y los mejores propósitos están a flor de piel, nos resulta fácil figurar la mejor versión de nosotros mismos. Nos imaginamos más sanos, más bellos, más exitosos y gozando de las maravillas de ser como queremos. Luego oímos eso de que si lo puedes ver, lo puedes lograr. Nos sentimos tan bien, como si ya hubiéramos alcanzado aquello que anotamos en la lista.
Y luego nos olvidamos y volvemos a lo de siempre.
Nos han vendido tanto eso de la fuerza de la intención que perdemos de vista que entre el punto de partida y el punto final hay que trazar una línea que los una. Sea lo que sea, sin importar de qué se trate, cada propósito necesita un camino que debe ser recorrido. Lo mismo bajar de peso que escribir una novela, igual leer cien libros que uno, construir un monumento o comprar un billete de lotería.
Escribir la lista es como dibujar en una hoja en blanco el último punto, es fijar la meta y eso es bueno. Saber a dónde queremos llegar es básico. Por eso no valen esos propósitos como quiero ser mejor, quiero leer, quiero viajar, quiero bajar de peso ¿cómo quieres ser mejor? ¿Qué quiere decir eso? ¿Cuántos libros quieres leer? ¿A dónde quieres viajar? ¿Cuántos kilos quieres bajar?
Ponerle número a la meta es acercarla a la realidad. Darle un parámetro nos permite evaluar si estamos lejos o cerca de ella. Sin embargo, todavía estamos en el último punto y así es fácil olvidar y volver a lo de siempre.
Para que la lista de convierta en logros, es preciso poner el punto de inicio. ¿Cuándo vas a empezar? Lo más común es que al hacer la lista, nos emocionemos y cinco segundos después la mandemos al cajón del olvido. O, peor aún, a la gaveta del mañana. Mañana es el espacio más inmaterial que existe, por eso es inalcanzable. En cambio, si damos una fecha concreta, la cosa cambia.
Fijar un día de arranque a los propósitos los convierte en planes. Es ponerle manos a la obra a las buenas intenciones y sorprendentemente, si hacemos una cita con nosotros mismos y nuestros planes, entonces sí la magia opera y la linea de unión entre el punto inicial y el final se dibuja. Se alcanza la meta.
No basta con imaginarlo, no es suficiente ver la imagen de lo que queremos lograr. Hay que ponernos en el modo de manos a la obra. ¿Cuándo vas a empezar?

/home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/399/36975479/files/2015/01/img_2688.jpg

Anuncios

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Danilo
    Ene 02, 2015 @ 10:06:04

    “Un viaje de mil millas empieza con el primer paso”. Proverbio chino
    “…pero termina con el último…” Henry Ford

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: