Escocia y Cataluña

¿Qué es España y cómo se organiza? Ese a sido un misterio para propios y extraños que algunos quieren develar desintegrándola y otros uniéndola. En el territorio español conviven nacionalismos que, a ojos de un extranjero, no parecen tan desiguales cono ellos los perciben.
Los gallegos no son idénticos a los andaluces, ni los vascos a los catalanes pero son más similares que distintos y todos luchan por su singularización. Defienden su territorialidad y lucen sus diferencias frente a todo lo que se quiera clasificar como simplemente español. Es curioso y es así. La diversidad española ha coexistido por siglos y han conformado una nación unida, ayer por unas razones, hoy por otras y así se ha organizado España.
La soberanía de un pueblo recae en su ciudadanía, ningún gobierno debe estar por encima de la voluntad de su gente, dice la Vicepresidenta del Gobierno Español y tiene razón. Artur Mas, presidente de la Generalitat, convoca a una consulta para preguntar a los habitantes si Cataluña debe seguir formando o no parte de España. Quiere tener una respuesta, así como Escocia tuvo su oportunidad, Mas quiere la suya. Pero la situación catalana es distinta a la escocesa.
El Reino Unido por iniciativa de su Primer Ministro David Cameron decidió apoyar la consulta. Muchos lo criticaron, pensaron que se había vuelto loco y que arriesgó demasiado. Creo que el propio Cameron lo pensó también. Pero Escocia decidió por la unidad. Y, si así lo hizo, fue porque al sopesar los pros y contras, ganaron los beneficios de quedar unidos. Ese análisis falta en Cataluña y el problema es que el referéndum convocado por Mas es inconstitucional.
En estos temas, es importante entender. La ley debe proteger y garantizar la voluntad soberana de un pueblo. Esto que parece sencillo de entender es de una trascendencia máxima: sin ley no hay democracia. Nadie en lo individual puede estar por encima de la voluntad colectiva de la gente en una nación. Los gobiernos se eligen, precisamente, para resguardar esa voluntad de todos reflejada en la ley. Aquí entra una disyuntiva peligrosa. Mas no puede convocar un referéndum pues está impedido para ello por la ley. Entonces, ¿cómo hacer para descubrir la voluntad del pueblo?
La separación de Cataluña de España divide a los catalanes, no todos van por el Sí, no todos van por el No. Lo cierto es que su independencia traería consecuencias similares a las que los escoceses valoraron para pronunciarse. La separación aleja de Europa.
Los catalanes merecen expresarse. Tienen derecho a su pregunta., pero la ley no le da espacio a un referéndum. Mas y Rajoy deben acercarse y en vez de ello parecen dos chicos enojados haciendo berrinche cada uno en su esquina jalando el mantel que está a punto de tirar toda la vajilla.
Mas no puede ir solo en un asunto tan trascendente, Rajoy tampoco. Los catalanes deben sopesar en la intimidad, con serenidad, las ventajas de independizarse o quedarse como están y pasar la hoja de esta historia.

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