Paraíso

Paraíso es el nombre de la película mexicana que dirige Mariana Chenillo, en el que actúan Daniela Rincón y Andrés Almeida como personajes principales y que se estrenó este fin de semana en las salas de cine del país. El film se anuncia como una película de gordos en el que una pareja de esposos, Carmen y Alfredo viven felices con su sobrepeso, hasta que las circunstancias empiezan a cambiar. Sin embargo, desde mi punto de vista, el tema es otro de mayor profundidad.
La película inicia dejándonos ver la vida de este matrimonio en una casita modesta de Ciudad Satélite y la primera escena hace todo lo posible por dejarnos claro que se trata de un entorno clasemediero, poco refinado y feliz. El lugar común sustentado en personajes secundarios obesos, despeinados, vestidos con mal gusto, comiendo platillos grasientos pero, eso sí, sonriendo todo el tiempo.
Alfredo tiene la oportunidad de ascender en su trabajo, recibe una promoción y tienen que dejar el Nirvana sateluco para descender a los anillos infernales del Distrito Federal en donde la frivolidad de los delgados impera.
A lo largo de la película vemos como la lucha contra la gordura toma un lugar preponderante y veremos como uno de los integrantes triunfa y se vuelve delgado y otro fracasa y se queda siendo lo que siempre fue. Ese, desde mi punto de vista, es el tema central de la película.
La historia de esas parejas que se enamoran desde la juventud, que se quieren con sinceridad absoluta pero que al enfrentar la evolución, uno crece y el otro se queda del mismo tamaño. ¿Cuántas parejas conocemos así? El drama de Paraiso (que ellos escriben sin acento, por cierto), no es el enfrentamiento de los valores estéticos, ni del flaco contra el gordo, del naco contra el refinado, ni de la amargura del éxito contra la felicidad de la mediocridad, ni nada de eso. El drama se constituye cuando un integrante de la pareja decide evolucionar y el otro no puede seguirle el paso.
El amor suda, pasa aceite y se plantea preguntas. ¿Es válido que uno crezca y deje atrás al otro que se niega a cambiar? ¿Es justo que uno ancle al otro por su imposibilidad de evolucionar? El planteamiento es difícil ya que se habla de una pareja que se quiere sinceramente.
La película se promociona como la anécdota de una pareja que vivía feliz en el sobrepeso y para mí la historia da para más. Si el planteamiento de la disyuntiva matrimonial se sugiere con la metáfora de la gordura, falta desarrollo. Si en verdad es una historia de obesos y un panegírico de la gordura, se queda en el tintero un gran tema y eso es un desperdicio. Se privilegia el lugar común del triunfo que trae amargura sin analizar por qué.
El final tiene una vuelta de cuerda ingeniosa que queda asimismo desperdiciada. Si el propósito era justificar al integrante de la pareja que no venció la gordura, faltó desarrollo y fuerza de la idea. Me hubiera gustado otro final. Uno en el que Alfredo y Carmen hubieran desarrollado destinos de éxito sin supeditarse a la voluntad del otro para vivir felices para siempre.

20140706-075916-28756762.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: