Los espejitos de Avril Lavigne

Cuando lo mejor de un concierto son las instalaciones en que se llevó a cabo, algo anda mal. Peor si después de siete años de ausencia, regresas a la Ciudad de México y tratas de vender espejitos. ¿Cuándo entenderán que en aquí el público es agradecido pero también es exigente?
El concierto del Avril Lavigne Tour nos quedó a deber. Las instalaciones, repito son una maravilla. La Arena Ciudad de Mexico no le pide nada a la de París-Bercy, ni a la O2 de Londres, ni al Madison Square Garden. Ahí no hay queja. Al contrario, personal bien entrenado, instalaciones limpias, sonido respetable.
Que el concierto haya iniciado retrasado es un mal que ya ni nos conmueve, pero que inicie con playback eso sí que cala hondo. Avril Lavigne subió al escenario en un estado de catatonia total. El sonido no estaba coordinado con el movimiento de sus labios, se le olvidaban las letras de las canciones pero la magia de la tecnología tapaba los descuidos de la cantante.
Tardó más de tres canciones en entrar en ritmo y tono. Las pantallas proyectaban videos de las canciones de la interprete tratando de disimilar la desarmonia de la cantante que creía que gritando Mexico City se le iban a componer las cosas.
En la primera mitad no hubo contacto entre Lavigne y el público, no lograba despegar, no le cuajaba la mirada y la sonrisa era una especie de labios hechos moño. No se entregó al público que parecía más feliz de estar ahí que ella.
Sí, ya se que hay interpretes que son distantes, pero hasta Roger Waters dirige palabras a sus fans y recuerdo a Eric Clapton detenerse a ver la intermitencia de los encendedores que se prendían y apagaban para rendirle homenaje. Paul McCartney ya no tiene la voz de antaño pero en sus conciertos vino a dejar el alma y tuvo momentos en los que hasta habló español. No sólo los de la antigua guardia, Justin Bieber y One Direction dejaron las entrañas en el escenario desde que salieron a cantar la primera canción. Esta hermosa chica canadiense perdió la oportunidad de dejarse amar por el público mexicano.
A Avril Lavigne le pasó lo que a la Liebre de la fábula, cuando se dio cuenta y trató de arreglar las cosas ya era demasiado tarde. En estricta justicia debo decir que en el momento en que a Lavigne le cayó el veinte de que la cosa estaba mal, trató de arreglarlo. Se puso simpática, jugó con el público, hizo su esfuerzo. Justo cuando la cosa se componía nos sorprendieron, el concierto se acabó. Mal, muy mal.
Entiendo que hay artistas de estudio cuyo temperamento no les facilita la puesta en escena. Parece que Lavigne es de esas. Es una cantante en serio, con una propuesta bien pensada, con música estupenda, pero ayer en el escenario lo la supo entregar.
Al salir de la Arena Ciudad de México, los comentarios de la gente eran de desilusión. Nos sentimos estafados, ella cantó poco y lo hizo mal. No es el peor concierto al que he asistido, eso es justo decir, pero sí fue uno de los más mediocres. Creí que Avril Lavigne no era mediocre, tal vez me equivoqué. Vino a vender espejitos que nadie le compró.

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. tonycanterosuarez
    May 17, 2014 @ 13:27:44

    MAS QUE BIEN DICHO Y MERECIDO POR LA OTRA QUE SE DICE QUE ES…!!! UN SALUDO CECILIA

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