África invisible

África es el tercer continente más grande del mundo en extensión territorial, en sus suelos habita poco más del veinte por ciento de la población mundial y a pesar de su posición geográfica, Europa siempre tuvo los ojos puestos en Asia y en América para llevar a cabo sus sueños de expansión.
Las circunstancias históricas han marcado líneas divisorias en el continente africano, mientras más cercano al norte, mientras más próximo al Mediterreneo, África resulta más o menos, una plataforma geológica dibujada en la consciencia humana. África del Norte, la que se sitúa por encima del desierto del Sahara, se ha abierto un espacio en la conciencia humana. Lo que sucede al sur del Sahara es un misterio. Parece como si en pleno siglo XXI el mundo no pudiera ver lo que sucede en el África Negra.
Como si se tratara de un cuarto oscuro, África subsahariana es uno de los misterios menos explorados. En general, sabemos que hay muchos países alrededor de la línea del Ecuador, pero pocos saben los nombres, las fronteras, las capitales o las filiaciones político-religiosas de esas naciones.
En África hay problemas, pero, bien a bien no sabemos cuáles. Entendemos que hay hambre, pero no sabemos dónde, recordamos las fotografías de pequeños cuya complexión es de extrema delgadez y con vientres abultados, nos dicen que son biafranos, no podemos especificar dónde se encuentra Biafra.
Sabemos que África es como una madre en constante trabajo de parto. No puede retener a los hijos que engendra su vientre. Los expulsa de sus entrañas y no los puede acoger entre sus brazos maternales. Los africanos caminan por el desierto, como los nómadas de la antigüedad en busca del sueño de una vida mejor. No nos enteramos de su cotidianidad hasta que alguna tragedia nos hace volver la mirada al lugar más misterioso del planeta.
¿Dónde está Nigeria? ¿Qué pasa ahí? Abusos, terrorismo, despojo, intuimos que todo eso pasa, aunque con certeza no sabemos qué. El presidente Obama habla de apoyos, Goodluck Jonathan, el presidente nigeriano dice que alcanza a ver el final de la tragedia, ¿cuál tragedia?
Niñas nigerianas son secuestradas, robadas para ser esclavizadas y llevar a a cabo, sabrá Dios qué, sabrá Dios a dónde, sabrá Dios para quién. Intuimos que no será nada bueno, pero, para variar, no tenemos certeza de nada. La mente se pierde, la visión se obnubila y la imagen de África pierde forma, se desdibuja y esa es la tragedia de la región subsahariana.
Ni nos enteramos de sus luchas, de sus conflictos, de los abusos a que son sometidos los habitantes de esa región del mundo. ¿Qué rayos es Boko Haram? ¿Quién sabe que quiere ese grupo terrorista? Sabemos, pero no muy bien, que secuestraron a muchas niñas más de trescientas, que las sacaron de la escuela y que hace más de tres semanas que eso sucedió y no aparecen. Lo sabemos, escuchamos esas noticias como el zumbido que emite un panal de avispas. Entendemos que es un signo de alerta, pero no alcanzamos a ubicar de dónde viene ese ruido, no comprendemos nada bien.
¡Son más de trescientas niñas! El presidente nigeriano dice que ya ve el final de la tragedia y nosotros apenas nos estamos enterando de ella. Dice, con optimismo, que ya se está acabando el problema y mientras emite la declaración, secuestran otras ocho niñas.
No cabe duda, el mundo pinta líneas que dividen al planeta entre el aquí y el allá, entre lo igual y lo distinto, entre lo propio y lo otro. Hay otortedades que duelen, otras, ni siquiera las alcanzamos a vislumbrar. África en el siglo XXI, sigue siendo invisible.

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