Las mujeres de Patricia Valladares

Tan frío como el infierno

Patricia Valladares

Planeta

México 2014

¿Quién dijo que lo femenino no puede ser contundente? ¿A quién se le ocurrió pensar que una policía no es capaz de ser entrañable y ruda al mismo tiempo? Patricia Valladares no cree en los estereotipos. Con la fuerza de la pluma y la delicadeza de palabras elegidas desde una visión femenina se construye Tan frío como el infierno: una novela negra, de corte policiaco que nos toma por el cuello desde las primeras frases y no nos permite encontrar la calma hasta llegar al punto final.

               Milena Ruiz, exagente judicial, acepta investigar la desaparición de Eloísa Castellanos, una mujer tan intrigante como excepcional. El caso parece destinado a multiplicar enigmas sin respuesta. Todo apunta a un secuestro, pero, no se ha solicitado un rescate. La víctima es fotógrafa de guerra, activista, esposa de un Senador de la República, sin embargo, es su amante, un rico empresario, quien primero la echa en falta y quien requiere los servicios de Milena para encontrarla.

               Patricia Valladares le exprime las palabras más causticas a la pluma y refleja su experiencia como activista contra la violencia de género, que le han valido tantos reconocimientos.  Nos muestra políticos inescrupulosos, amores perpetuos que subsisten separados, pasiones eternas que duran diez minutos, pulsiones que brotan por los influjos del alcohol o por los efectos de una raya de cocaína. Se cimbrarán los destinos de las mujeres que protagonizan esta historia para trazar un círculo intrincado de suspenso en el que los guiños políticos y literarios salpimientan la narración.

               Milena Ruiz se mantiene viva en medio de la vorágine de México, D.F. La pasión que le llena de adrenalina la sangre la llevan a perseguir sus metas y el destino le da la oportunidad de saldar las cuentas de una venganza pendiente. Milena no es una mujer común, es un personaje singular cuyos pesares oscilan entre el amor verdadero y una sociedad paralizada por el miedo; entre la obsesión por la belleza masculina y la lucha por la equidad de género; entre la amistad ante una copa de tequila y la soledad que acompaña a una raya de cocaína.

Así como Phillip Marlowe es capaz de tomar dos botellas de whiskey y salir a resolver el caso, la detective Ruiz puede parrandear, tomar tequila, desvelarse, fumar mota y cumplir con su cometido. Sí, es un personaje afortunado. Milena se acerca más a la figura de Marlowe que a la de Holmes, es decir, no es ni impecable, ni perfecta, ni lo sabe todo: es humana. No es una figura inmaculada; es una mujer todoterreno.    

G.K. Chesterton dijo: “Cualquiera puede escribir una novela, como cualquiera puede fingir que es sabio, pero no que es ingenioso. Para escribir una novela policiaca se requiere del ingenio.” Patricia Valladares irrumpe en la cultura mexicana como una metralleta y a fuerza de complicaciones, vueltas de tuerca, palabras poéticas y escenas eróticas nos plantea el cuestionamiento central de la obra:

“¿Qué harías tú, Eloísa si pudieras atrapar a quien te cagó la vida?¿Creerías en la justicia o harías justicia por tu propia mano?¿Qué pasaría si lo tuvieras frente a ti?¿Lo escucharías si te pidiera perdón?¿Lo verías como tu verdugo?¿Te detendrías a pensar en él como persona?” (p.208)

Son los reflejos de los infiernos en los que nos interna Patricia Valladares. Con habilidad nos sube a la barca a cruzar la laguna Estigia y encallamos en el precipicio de las condenaciones infernales antes de que podamos ponernos a salvo. Lejos del lugar común, la autora sabe que los peores avernos son helados:

“Hace un puto frío como en el infierno de Dante (no estoy loca, en la Commedia el infierno era helado)” (p.208)

Así, descorre el telón de las colonias depauperadas de la Ciudad de México, las sensaciones vividas en una casa de seguridad, los ladridos de perros grandes que sirven para custodiar a una luchadora retenida en contra de su voluntad, las gotas de lluvia que golpean sobre un techo metálico y las cuerdas que sujetan las muñecas de una mujer amordazada y que se queda encerrada con llave.

Será la astucia y el buen tino de Milena Ruiz la que desentrañe quién y qué intereses guarda la desaparición de una mujer de Ojos brillantes.

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