Sustos y disgustos

Este primer trimestre de 2014 ha empezado difícil. Terminó marzo y como que el año aún no termina de calentar motores, parece que todavía no se decide arrancar. Me recuerda los dibujos de las caricaturas que corrían en el mismo punto antes de salir disparados.
Muchas empresas medianas y pequeñas están padeciendo los efectos de una reforma fiscal que les ha reducido el margen de maniobra, que a restringido el consumo vía una carga impositiva alta y un freno al gasto fiscal que tiene frenada la economía.
Mientras el año pasado y los meses que van de este, escuchamos a los funcionarios del gobierno elevar alabanzas a las reformas que impulsarán a México a los umbrales de la abundancia, el día a día de los ciudadanos de a pie luce distinto: árido y desangelado.
La reforma financiera nos prometía una liberación de créditos, no ha sucedido. Lo que sí sucedió fue que se les aumentaron las capacidades ejecutivas a los bancos, se les dotó de dientes y uñas para castigar, desalojar y despojar a los morosos. Pero el flujo de préstamos no baja del Olimpo financiero a la cotidianidad. Hasta el crédito de plástico, el mas caro que hay en el mercado y casi el único disponible, ha decrecido.
Se nota una tendencia contraria a lo prometido. En vez de bancarización, hay un aumento de las transacciones en efectivo. La reforma fiscal no se concentra únicamente en cobrar más a los cautivos, también los amenaza. Las facultades fiscalizadoras aumentan y el contribuyente se asusta.
También se disgusta. A nadie le gusta pagar impuestos. Nunca ha sido una práctica popular dar parte de lo nuestro a los gobernantes. Menos si las deducciones son tan pocas y cada vez se llevan una tajada más grande del fruto de nuestro trabajo. Peor si se ve a lo que se destina ese dinero.
Los excesos en los que incurren políticos de todos los partidos es escandaloso. Las fiestas y los festejos, los artículos de lujo y personales, las edecanes y personal administrativo que los contribuyentes pagamos, no nos gustan. Los resultados no convencen.
Es tiempo de apretar el acelerador, la gente se desespera. No es bueno que la gente oscile entre el gusto y el disgusto. Terminó el primer trimestre del año y parecemos dibujos animados, a punto de arrancar, pero en el mismo puesto.

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. danilo
    Abr 09, 2014 @ 08:48:10

    No necesitamos ni nuevos impuestos ni nuevas coacciones legales. Lo que necesitamos urgentemente es honradez…¡mucha honradez! en el manejo de los fondos públicos.

    Responder

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