Expulsar a Gutiérrez de la Torre

Ya se escuchan las voces que exigen la expulsión del líder —con licencia—del PRI del D.F. Ya se perciben las arengas en su contra y se pronuncian discursos en pro de la defensa de la dignidad de la mujer. Y me pregunto ¿por qué ahora?
Me resultan sospechosas todas esa manifestaciones iracundas de sus correligionarios. Es evidente que nadie espera aplausos para Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre por sus andanzas, pero, en serio, ¿a poco nadie sabía en qué andaba este personaje? ¿Quién les va a creer que eran tan inocentes y no se enteraron de las actividades de este señor?
Cuauhtémoc Gutiérrez no es una figura menor dentro del PRI. Dirigía, hasta pocas horas antes de que una investigación periodística lo descubriera, la militancia de la ciudad más grande del país. Sus oficinas están en los mismos rumbos en los que despacha el Presidente de la República. No se trata de un gutierritos insignificante o de un funcionario de poca monta, que pase desapercibido.
Ante el escándalo todos elevan las cejas, se llevan las manos a la boca y trinan en contra de su compañero de partido. ¡Largo!, le gritan. ¿Por qué no lo corrieron antes? ¿Cómo es posible que tuviera este tipo de actividades en las oficinas del partido y nadie supiera nada? Sospecho que muchos sí sabían. Ellos dicen que no.
Si eso fuera así, los procesos de revisión del PRI quedan por los suelos. Si no fue complacencia si no ignorancia, el reclutamiento y selección para puestos claves en el partido del Presidente dejan mucho que desear. Los gritos y descalificaciones que se propinan hoy son como escupitajos viscosos y calientes que les caen a todos los priístas en la cara. Los ensucian a todos por igual, incluso al Presidente.
¿A poco no convivieron con él? ¿Será que nadie fue invitado a sus fiestas? Ahora resulta que nadie se apareció en esas fiestas multitudinarias. ¡Qué raro! Ahora resulta que nadie vio a sus edecanes ni supo a lo que se dedicaban las señoritas que lo acompañaban.
El reportaje evidencia, no sólo la calidad de Gutiérrez de la Torre, también, irremediablemente, nos señala la ineficiencia del partido que hoy nos administra. Nos deja ver la mala puntería de quién puso a Cuauhtémoc Gutiérrez al frente del partido en la Ciudad de México, la inoperancia de quienes lo tuvieron que vigilar, la complacencia de quienes lo vieron operar. También nos muestra el hambre de las chicas que aceptaron ese trabajo, tal vez porque no puedo eran emplearse en otro.
El telón que se cayó con esta investigación periodística nos deja ver un mundo en el que todos sacan las manos, corren lo más lejos posible, del que nadie se hace responsable y que los contribuyentes mexicanos han estado pagando.
No, señores. Correr a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre no es suficiente. Hay que investigar, porque, me parece que no es el único que ha andado en este tipo de fiestas.

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