Los rumores, los datos y la defensa

Para ser buen periodista hay que tener olfato. Se necesita tener intuición y luego hace falta estar atento. Así, sin que medie el arte de la magia, se abren ventanas de oportunidad. De esta forma, imagino, fue como Carmen Aristegui descubrió las andanzas del líder del PRI en el Distrito Federal. Al son de si el río suena, es que agua lleva, se siguió una corazonada que se convirtió en pista que llevó a ciertas evidencias.
Hay que conceder, un líder político y veinte edecanes parecen una combinación explosiva. Era un dato para llamar la atención. Solitos se ponen en la mirilla.
No es la primera vez que al señor Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre lo relacionan con prácticas dudosas en la contratación de mujeres para formar parte de su equipo. Ya lo había hecho el periódico Reforma años antes. En el 2003 el diario reveló que el Sr. Gutiérrez tenía a su servicio un grupo de señoritas para su atención personal, pública y privada. ¿Qué llevó a Carmen Aristegui a descubrir estas prácticas en las que se recluta edecanes y se contrata a mujeres que quieran tener dar otro tipo de servicio? Los motivos quedan en el ámbito que va desde su curiosidad, su voluntad de ser héroe, su experiencia en términos del impacto de estos asuntos, su personalidad, sus intereses o, de todo lo anterior. Hay que conceder que el tema es para llamar la atención, por decir lo menos.
Lo cierto es que la investigación comenzó por un rumor y terminó en datos duros. De la investigación se desprenden varias cosas.
Primero nos enteramos de que sin el menor cuidado, se publicaron anuncios en periódicos y en redes sociales solicitando edecanes; se recibieron a mujeres, con características físicas especiales, —edad, peso, vestido—, se les entrevistó, se les seleccionó y se les explicó las funciones del trabajo por el que serían contratadas. Las candidatas fueron notificadas del salario que recibirían, de los horarios, de quién sería su jefe y de dónde saldría su pago. Los datos se volvieron cada vez más específicos y por lo mismo, más contundentes.
Lo segundo que nos informan es que las chicas serían contratadas como edecanes, recepcionistas o secretarías pero en su descripción de funciones, la actividad preponderante incluía servicios sexuales; el pago por sus servicios sería en efectivo pero ellas estarían en la nómina del PRI del DF.
Lo tercero que escuchamos es que Gutierrez de la Torre niega todo. Lo bueno de los datos es que se pueden verificar. Un dato duro se convierte en evidencia que revela la verdad.
Ciro Gómez Leyva con el mismo buen olfato que Carmen Aristegui busca a Gutiérrez de la Torre y lo entrevista, le da voz y nos da la oportunidad de escuchar lo que tiene que decir al respecto. Su defensa se sustenta en declarar que recibió llamadas de extorsión, que le pidieron dinero para detener el escándalo.
¿Qué nos queda a los espectadores de semejante circo? Nos queda el análisis. Es cierto que semejante pieza periodística da para todo. Escándalo, condena, señalamientos, burlas, lágrimas y risas, todo cabe en este cajón.
Pero también cabe el cuestionamiento. Lo primero que debemos preguntarnos es si esto es cierto o no, es imperativo buscar la verdad. ¿Hay antecedentes? Sí. ¿Hay datos actualizados? Sí. ¿Son verificables? Sí. ¿Hay factibilidad de que los hechos se hayan perpetrado? Parece que sí.
Por otro lado, la defensa que hace el propio Gutierrez de la Torre con Ciro Gómez Leyva es extraña. Habla de una extorsión sufrida. Yo me pregunto, ¿entonces, es verdad? ¿Entonces sí hay una red de chicas al servicio del líder del PRI en el D.F.? Si no, ¿por qué lo querrían extorsionar? ¿Lo quisieron extorsionar o son patrañas?
Así como un buen periodista ha de tener olfato, los que presenciamos estos espectáculos tenemos que confiar en nuestra intuición. ¿Me parece o no factible aquello que se denuncia?
Parece que a la cúpula priísta sí le pareció factible. Tanto es así que ya separaron a Gutiérrez de la Torre del cargo.
Yo me pregunto ¿en qué va a parar esto? Sí esto que se descubrió es verdad, si los rumores se convierten en datos duros y este hombre tenía una red de mujeres a su servicio, si ellas estaban en la nómina del partido, aquí estamos frente a una serie de delitos graves. Desde la malversación de fondos hasta hechos que atentan contra la dignidad de las personas. Política, poder y tacones altos.
¿A poco todo acaba separando a este hombre de su cargo?
Los rumores, los datos y la defensa que hace Gutierrez de su persona hablan a gritos de dónde se encuentra la verdad. ¿Los sabremos escuchar?

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