El perico del entrenador

Es difícil buscar los orígenes de casi cualquier cosa, es peor si de se trata de un pleito. Intentar encontrarle la punta a una hebra tan anudada y retorcida como lo que sucede con las barras y los estadios de futbol es tan complicado como entender porque un mexicano en otras partes del mundo si respeta a la autoridad y en territorio nacional no.
En casa nos atrevemos a muchas cosas que cuando estamos de visita ni siquiera nos imaginamos. Hay conductas inadmisibles que nos permitimos en nuestro terruño, que nos dan risa y que hasta publicitamos. Lo peor de todo no es la fanfarronería con la que apadrinamos faltas de respeto de las que luego, a la luz de los resultados, nos andamos quejando.
En la televisión hay un comercial en el que sale el técnico de la Selección Nacional de Futbol, de la Grande, en la que se escucha un grito al árbitro del partido. Le gritan “estúpido” mientras está de espaldas. El silbante voltea furioso, y adivinamos que con ganas de castigar al responsable. Asumimos, dada su fama, que es El Piojo quien profirió el insulto y el señala a un perico que trae en el hombro. Se lava las manos.
El mensaje es brutal y, para desgracia de la compañía que pagó el improperio, todos se fijan en Herrera y su perico y casi nadie en la marca de lo que se anuncia. Tal vez la compañía perdiendo relevancia en el mensaje esté ganando. Ahí lo que se dice es: Tú puedes insultar a la autoridad. Tú puedes faltarle al respeto al responsable de orden cuando está de espaldas. En el poco probable caso de que te cache, tú te puedes lavar las manos echándole la culpa a alguien más. Tú saldrás sin castigo. La autoridad no será respetada.
¡Bravo! Qué bueno que nadie se da cuenta de la marca que lo patrocina. O, cabe la pregunta de lo que en verdad se quiere patrocinar.
Elevar el nivel de las medidas de seguridad en los estadios, controlar las barras, castigar a los responsables de los desmanes es una parte de la solución, pero es, también, estar tapando hoyos con palitas de juguete. Hay que ir al origen.
Y, aunque ir al origen es complicado, todos sabemos que las broncas siempre empiezan por bravucones que las instigan. ¿Quién está instigando la violencia? ¿Quién alienta la falta de respeto a la autoridad? Luego andamos llorando.
En otras partes del mundo se respeta a los responsables del orden. Las consecuencias no son bromas. Si le faltas a un policía, vas a la cárcel. Si eres insolente con un uniformado, te pones en riesgo de recibir un macanazo o una bala. Es decir, si te pones grosero con un representante de la fuerza pública, te pones en peligro de muerte. Pero, aquí es al revés.
Sin embargo, podríamos empezar por el origen. Podríamos silenciar esas voces bravuconas que instan a la violencia, que faltan al respeto, que enarbolan la bandera de la hipocresía y que piensan que echándole la culpa a otro se acaba el problema.
Evidentemente, el origen no está en el perico del entrenador, está en lo que ese mensaje nos dice.

20140330-104251.jpg

Anuncios

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Gabby
    May 16, 2017 @ 01:24:22

    Which came first, the problem or the sotnuiol? Luckily it doesn’t matter.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: