Noventa y tres mil voces (Diccionario de la Real Academia Española)

El debate lexicográfico y lingüístico entre los conocedores nos trae como consecuencia la 23a. edición del Diccionario de la Real Academia Española. Incluirá cambios menores, anglicismos, supresiones, incorporaciones, eliminaciones que integran el universo de las cien mil enmiendas del volumen que se publicará en octubre.
El nuevo volumen del Diccionario de la Real Academia Española vuela de las manos académicas a las editoriales. Los expertos se dan cuenta de que el lenguaje es un canal de comunicación vivo y lo adaptan a las voces modernas, a los usos y costumbres y a la cotidianidad de los que utilizan el español para comunicarse.
Los académicos dejan las ñoñerías a un lado. Se dejan de exquisiteces y le dan la bienvenida a palabras que se usan en los deportes. Escuchan las demandas de ciertos grupos y promueven la equidad de género al recomponer ciertas acepciones sexistas. Desaparecen las definiciones que han dejado de ser veraces. Se fajan los pantalones y dejan palabras que aunque sean malsonantes siguen siendo utilizadas en el lenguaje. La lexicografía no puede dejar de consignar algo que en la lengua existe.
Las palabras existen para manifestar lo conveniente y lo dañino, lo justo y lo injusto, Darío Villanueva recurre a Aristóteles para exponer el criterio de la RAE.
Así permanecen las palabras maricón y mariconada. Se incorporan jonrón y pilates. La belleza cuesta y Bótox gana su lugar en el diccionario. De la ciencia nos llegan dron, hipervínculo, identikit. Del cine, cameo. De economía, cortoplacista —¡ay, Dios!—, de la literatura, precuela.
Se dan de baja acupear, alindona, bajotraer, bigorrella, boleador, dalind, fenicar, sagrativamente.
De las que ingresan la que más me gusta es Serendipia: hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. ¿Cuántas maravillas de este mundo han sido serendipias? La penicilina, el foco, y tantos inventos, Standhal dice que muchos de sus escritos se inspiraron en el encuentro afortunado y sin intención de textos que iluminaron su escritura. Me gusta la palabra por su fonética tan melodiosa, por las grafías que la componen, por la morfología y por su sintaxis. Merece su lugar en el diccionario.
De las que se van no voy a extrañar ninguna ya que ni una sola de ellas formaba parte de mi vocabulario. Eso no me impide decir que la que más llamó mi atención fue sagrativamente: con misterio. Que palabra tan hermosa. Tiene melodía y ritmo. Parece de un esdrújulado que da envidia, pero es engañosa ya que en realidad es grave. Se va por larga y porque ya nadie la usa. Sagrativamente saldrá de la colección de palabras admitidas en el español. Bueno, todavía tengo hasta octubre, cuando salga el nuevo diccionario, para usarla. ¿O, ya le habrán quitado su gaveta? Sí en la RAE existn cajones donde se guardan las fichas de las palabras que integran el español.
Noventa y tres mil voces concurrirán en el Diccionario de la Real Academia Española en su 23a. Edición. Voces que toman sus propias alas y se convierten en mensajes que comunican las ideas que habitan el mundo de hoy.

20140315-221434.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: