Las mujeres (Día internacional de la mujer)

Las mujeres fuimos diseñadas para acompañar al hombre después de que Dios creara la luz, la tierra, las aguas, el firmamento, las semillas, las plantas, las flores y los frutos. El Génesis en su primer capítulo nos cuentan la historia de la Creación, en un lenguaje poético, y dice a la letra “A imagen y semejanza los creó. Macho y hembra los creó. Dios los bendijo, diciéndoles: Sean fecundos, multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Manden a los peces del mar, a las aves del cielo y a cuanto animal viva en la tierra.” (Gen 1:27,28)
Desde el principio, el primer libro de la Biblia, nos dice que hombre y mujer fueron hechos en igualdad y en ella fueron depositarios del mandato de Dios ,del regalo del Paraíso Terrenal para cuidarlo y multiplicarlo. No dijo al hombre, tú mandas, ni le dijo a ella tú obedeces. En estricta justicia tampoco dijo lo contrario.
En la fragilidad humana, el hombre y mujer son complemento. Pero en algún momento las cosas se descompusieron, tal vez fue el momento en el que la serpiente habló con Eva —si hubiera hablado con Adán habría sido otro cantar— cuando la mujer empezó a ocupar un lugar secundario en la conformación del mundo.
No sólo en la tradición judeo-cristiana la mujer es vista como un ser de jerarquía menor. El mundo musulmán también tiene esa visión. Desde tiempos antiguos la sociedad ve con cierto temor y con un dejo de desprecio a la mujer. Somos fuente de tentación para el hombre joven y para el maduro. Hay que advertir de los peligros de seducción de las formas de la mujer, de los efectos que causa el cabello, o las piernas. Hay que tapar esos motivos de malos pensamientos para el hombre. Mientras más tela se le eche encima, mejor. Sí se puede, que también oculten los ojos.
Para los chinos tener hijos varones es un orgullo, si son mujeres las que salen del vientre materno, podrán ser arrojadas a la basura junto con los desperdicios del día. Pero todo tiene sus consecuencias. Ahora los varones chinos no tienen con quién casarse.
La sociedad machista confina a la mujer a vivir como escopeta, cargada, dispuesta y detrás de la puerta. Y esto no es un discurso feminista, es la realidad. En muchos lugares del globo terráqueo en estos mismos momentos, una mujer padece la carga de su condición sexual . Hoy, en algún lugar del mundo hay un padre que se lamenta porque su tan esperado bebé fue niña y no niño. Hoy, hay niñas que se disfrazan de niños para poder salir a trabajar, para tener derecho a educación, para sobrevivir.
En este mundo redondo que gira a velocidades aceleradas parece increíble que algunos países le hayan concedido derecho a expresar voluntad de democrática a las mujeres en la segunda mitad del siglo XX. No todos. Hay algunas que aún no alcanzan este privilegio.
Es fácil tildar los discursos en pro de la igualdad de género como feministas. También es cierto que muchas mujeres se confundieron y pensaron que igualdad equivalía a irle a romper la espalda a cada hombre que se les apareciera en el camino. Ni una cosa, ni la otra.
A mí me gusta ser mujer. Disfruto mi feminidad: usar falda, tacones, maquillaje y aretes. Me encanta que me abran la puerta y me cedan el asiento. Aprecio la caballerosidad de un hombre que se levanta de su asiento cuando entra una mujer. No me ofenden, me encantan las muestras de gentileza de un hombre para una mujer.
Al trabajar, he estado en terrenos preponderantemente masculinos y jamás he recibido otra cosa que un trato de pares. Pero sé que hay mujeres que tuvieron que levantar la voz, elevar los puños y luchar por estos privilegios que hoy disfruto. Claro que he escuchado piropos sexistas, padecido miradas obscenas o comentarios fuera de lugar. Hay hombres que no pueden con la idea de reconocer al semejante. Esos también son los que discriminaran a cualquiera por ser diferente. Son los que arrugan la nariz ante un color de piel distinto, un credo, un lenguaje, un olor que no sea como el de ellos. En general, son gente prejuiciosa y sumamente peligrosa. Hacen daño amparados por la bandera del deber ser. Por desgracia, muchas mujeres militan en esas filas y limitan la igualdad. Es u fuego amigo sumamente destructivo.
No es tiempo de bajar las manos. Tengo hijas. Para ellas quiero un mundo con oportunidades iguales para hombres y para mujeres. Quiero que ellas se sientan cómodas y felices en la piel femenina. Por ello, reflexionar en el tema de la Mujer en este día es una buena idea, del papel que tenemos las que no hemos sufrido tanta violencia por haber nacido mujeres y de aquellas que por sólo serlo están en peligro de muerte.
No, este día no se trata de determinar quién es mejor que el otro. Hombre y mujer son complementos. Se trata de pensar en aquellas que no son vistas de esa forma.

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