¿Y si metemos a Woody Allen en una burbuja?

Algunas personas tienen un lado oscuro sumamente cavernoso y tenebroso, pero al mismo tiempo, el brillo que generan con el otro lado es tan potente que llega a encandilarnos. Son pocos y se les llama genios. Eventualmente, el tiempo le da prioridad a la luz por sobre las tinieblas y los horrores de estas personas sucumben ante la belleza de sus legados. Es decir, trascienden la prueba del reloj y, a veces, su mala fama los acompaña.
Así, es muy probable que admiremos unos girasoles que pintó un loco y pensamos lástima, pobre hombre, en vez de concentrarnos en la estética de su obra. Por ello, tomar distancia entre la obra y el autor es recomendable para poder disfrutar sin prejuicios.
La Humanidad ha visto brotar obras de arte maravillosas de manos manchadas o sucias. Caravaggio fue un hombre de muy mal genio, acusado de matar por accidente a su mecenas, que vivió huyendo de la justicia y es también uno de los mejores exponentes de la pintura barroca italiana. El Danubio Azul, sin duda el vals más conocido en el mundo y que alegró a la Austria derrotada por los prusianos, fue escrito por un hombre que en el pináculo de la popularidad, porque Strauss fue un hombre amado y aclamado, abandonó familia y se tiró a los brazos de las drogas.
La verdad es que disfrutaríamos más las obras si las alejamos de sus autores. Las malas andanzas de su vida personal no deberían empañar el brillo que germinó en alguna caverna de su alma en forma misteriosa. Pero lo hacen, es difícil separar.
Así nos pasa con Woody Allen. Un hombre con un lado tan brillante que nos ha dejado encandilados y que ha hecho brillar a Diane Keaton, a Scarlet Johanson, a Cate Blanchet, a Alec Baldwin, Jonathan Rhys-Mayers; que nos deja ver a Bardem y a Penélope Cruz en una Barcelona diferente, un París de ensueño en la que te puedes topar con los autores favoritos en plena efervescencia creativa, o te mete en un pequeño departamento en San Francisco a vivir el drama de una mujer que baja de clase social. Un hombre que sabe sacarle jugo al riesgo, que nos cuenta con imágenes historias desde un punto de vista sorprendente, que se fija con extrema precisión en los dolores del hombre para llevarlos a la pantalla, con el mejor gusto, sin el menor drama.
Pero ese hombre, Woody Allen, también tiene un lado muy oscuro. Su relación amorosa con Soon Yi Previn, que pasó del cariño fraterno a la pasión torrencial. Era su hija, hoy es su esposa. Esto saca chispas. Ahora a raíz del homenaje que le hicieron en la entrega de los Globos de Oro, se volvió a agitar el avispero.
Dylan Farrow, hija adoptiva de Mia Farrow y de Woody Allen relata en un blog del New York Times un episodio de abuso que sufrió por parte de su entonces padre. Le pedía que se tirará al suelo, boca abajo, que se distrajera con un tren eléctrico. Mientras la asaltaba sexualmente, le susurraba al oído que era buena niña y que la llevaría a París; que la convertiría en una estrella de cine. Ella dice, como lo hacen la mayoría de las niñas abusadas, que pensaba que todos los padres hacían eso con sus hijas. ¿A cuántas otras les habrá hecho cosas terribles prometiéndoles maravillas? Sólo él lo sabe.
Las críticas al homenaje a Woody Allen se han hecho escuchar. Incluso, recriminaciones a Johansson y a Blanchet, ¿si hubieran violado a tu hermana o a tu hija, también lo estarías homenajeando? A Diane Keaton le reclaman hacerse de la vista gorda cuando ella conoció a las niñas abusadas desde pequeñas.
No. No nos gusta saber esas cosas de la gente a la que admiramos. Nos quedamos con un sabor agridulce. Nos gusta lo que crean y nos da remordimientos que nos guste. Todo al mismo tiempo. Nos elevan al cielo con su forma de interpretar y nos estrellan en el suelo con sus formas de vivir. Recuerdo que cuando salió la película de las vidas Sandra Dee y Bobby Darin una amiga de mi mamá dijo, los hijos de los famosos deberían aprender a cerrar la boca y no rompernos la ilusión de nuestros héroes juveniles. ¡Cómo nos gustaría conservar la magia que nos inocularon! No le gustó saber que no fueron el matrimonio perfecto que vivió feliz para siempre. La entiendo.
Tampoco nos gusta saber del lado oscuro de Woody Allen y aunque su lado brillante nos llegue a encandilar, la oscuridad de sus actos llega a manchar, como una fea humedad en un hermoso papel tapiz. Lo triste es que lo malo que hizo Woody Allen fue muy malo. Fue perverso y sus víctimas tienen razón al reclamar justicia. Al hacer ver que el icono aclamado es un hombre torcido que, a pesar de que todos sabemos lo que hizo, sigue vistiéndose de smoking y conviviendo con las altas esferas de la humanidad, esas que hacen donaciones millonarias a sociedades protectoras de animales. Nadie parece acusar recibo. Él sigue su vida tan campante.
Merece Woody Allen, el cineasta, el homenaje. Sí. La persona, tal vez no. Los homenajes se rinden a las personas por sus obras. Aquí es donde todo se confunde. La obra es digna de alabanza, sí. La persona, no tanto.
¿Y si metiéramos a Woody Allen en una burbuja? Sería maravilloso, ahí lo podríamos aislar de su parte oscura y dejar claro que lo que se admira es su obra, no sus actos.

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. koldo
    Feb 02, 2014 @ 17:58:14

    Siento decirle con el mayor respeto posible que el enfoque de su artículo es superficial y frívolo. La cuestion que se plantea al leer la carta de dylan farrow no es si debemos o no disfrutar de la elevada obra artística de una “mala” persona, de un agresor sin escrúpulos si damos crédito a las palabras de dylan. La cuestion no es si su obra es mejor o peor, si debemos alabarla admirarla o disfrutarla. Esto es solo una cuestión de moral individual (personalmente me encantan las peliculas de woody allen) Pero, como digo, lo importante no es como afecta esto a su obra artística sino como reaccina la sociedad, el grupo ante una denuncia de agresión como ésta. Si damos crédito a las palabras de esta chica (no veo ninguna razón para no darles crédito, es completamente inverosimil que una niña de 7 años invente está historia y 20 años más tarde siga manteniendo una mentira) debemos reaccionar y tomar medidas como sociedad para defender a la víctima y marginar al agresor? son aceptables los homenajes públicos a un agresor de este tipo? puede alguien que ha cometido una atrocidad así disfrutar de un reconocimiento y lugar privilegiado en nuestra sociedad? podemos omitir estos hechos y relegarlos al ámbito privado y familiar? En mí opinión, si realmente queremos proteger a las víctimas y tratar de evitar que estás agresiones vuelvan a cometerse no podemos premiar al agresor por sus logros sociales en otro ámbito eludiendo estos hechos. Debemos visibilizar los hechos, escuchar a las víctimas y limitar el espacio social de los agresore El castigo social es necesario si no queremos que estas agresiones se perpetúen. Este es el debate. Eludimos este debate pq vivimos en una sociedad patriarcal y machista donde el hombre ostenta el poder en todos los ámbitos. NO ES UNA CUESTIÖN PRIVADA

    un saludo suerte

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    • ceciliaduran
      Feb 02, 2014 @ 21:07:01

      Estoy totalmente de acuerdo con usted. Tal vez no fui lo suficientemente clara cuando digo que el homenaje es por la obra pero se rinde a una persona. Sin duda, la sociedad le quedamos a deber a las víctimas.
      En ese sentido es muy acertada su precisión, agradezco el punto de vista y espero poder contar con su crítica seguido en este espacio.

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