Navidad en Oaxaca

Dónde unos ven folklore, yo veo fe. Las manifestaciones de fervor de la gente en Oaxaca van desde lo sorprendente hasta la mágico. Las expresiones de religiosidad son estallidos de color, armonías y sones: castillos con miles de luces, toritos, centellas de bengala y olor a pólvora. Las notas de la marimba se mezclan con las de la tuba. Los tríos se funden con la banda. Las guitarras y las trompetas se confunden con los acordeones y los platillos. Todo es música y bailes en torno a la preparación del nacimiento del Hijo de Dios.
En cada Iglesia se ha preparado un Nacimiento, las figuras de las mulas, bueyes, borreguitos, pastores, reyes magos, ángeles, serafines, José y María ya están colocados en torno al pesebre. Falta la figura central. Las campanas de La Catedral de nuestra Señora de la Asunción suenan para llamar a la misa de las siete. Se ve preciosa con sus paredes de cantera verde iluminadas y las puertas abiertas para recibir a los fieles. Es una edificación hermosa estilo barroco, compuesta de tres naves y adornada con arcos de medio punto. Es el barroco que luce tímido frente al churrigueresco de Santo Domingo pero que es de un majestuoso que quita el habla. El coro es una maravilla que me recuerda el de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, o el de Toledo. En el centro, en el altar principal, la figura de María en su camino al cielo. Al fondo hay un vitral muy parecido al de San Pedro en el Vaticano. En una esquina, cerca del ábside, está la representación del misterio navideño. Todavía no recuestan al Niño.
Termina la misa y comienza la fiesta. Es un desfile de carros alegóricos en el que se caracteriza el portal de Belén. Son Nacimientos vivientes, con Reyes Magos, ángeles, Josés y Marías de carne y hueso. Todos son niños. Creo que ninguno tiene más de diez años. Cada uno trae un Niño Dios ya sea de porcelana o de yeso, según el presupuesto de cada quien. Todos los carros alegóricos representan una parroquia de la Diosecis de Antequera. Unos son muy sencillos, tienen poca luz y vienen solos San José y la Virgen con su hijo, otros en cambio, traen banda, el carro viene lleno de luces, flores, ángeles que avientan dulces a los niños que están viendo el desfile. Unas virgencitas saludan y avientan besos, otras se toman su papel muy en serio y van con la manitas muy juntas adorando al Niño Jesús.
Desde el balcón de mi cuarto de hotel veo la procesión. Aquí les dicen Calendas y son festejos en torno a un acontecimiento religioso. Está es una Calenda navideña. Celebran al Niñito Jesús. Pasan ahí debajo, tan cerca que siento que los puedo tocar. Se me llenan los ojos con la cantidad de fuegos artificiales de todos los tonos del arco iris, las linternas en forma de flores, las mujeres que llevan canastas de flores, frutas y verduras en la cabeza giran y giran, moviendo con destreza las faldas con listones y encajes. Una trae a la Virgen de la Soledad, una miniatura de cincuenta centímetros, de la patrona de Oaxaca. Todas sonríen y traen los ojos pintados de esperanza.
Allá van rumbo a la Catedral, a recibir la bendición para luego ir a acostar al Niño en el pesebre de cada una de las parroquias. Por suerte no veo ningún Santa Claus por aquí. Si el Grinch o Scrooge se dan una vuelta por aquí, se mueren fulminados por los rayos de fervor del pueblo oaxaqueño. Aquí no caben esas figuras. Mejor.
La devoción en Oaxaca se contagia, todos nos volvemos parte del fervor oaxaqueño. La Navidad se celebra en serio con explosiones de alegría y fe. SanFrancisco desde el cielo se debe sentir muy feliz al ver lo que han hecho con su herencia. Hay muchos visitantes. Veo gente nacional y extranjeros, se escuchan palabras en francés, alemán, inglés y un español de tono pajoso. ¡Qué bueno que vengan a celebrar Navidad a Oaxaca! ¡Qué maravilla fue venir en estas fechas! También los ángeles en el cielo deben de estar bailando. Ni modo que se queden atrás ante tanta demostración de amor al brote del tronco de Jesé. Imagino a todos los santos, santas, arcángeles y potestades celestiales aventando lejos el arpa para elegir una marimba, un guitarrón, una mandolina o una fila de flautas. Se ha construido un puente que une Oaxaca con el cielo, verdad de Dios. El que diga que no está emocionado, miente.
En esta Navidad me quedo con el corazón lleno de alegría oaxaqueña. Con una fe encendida y con el gusto de ver a tanta gente que la comparte. ¡Feliz Navidad!

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