Deuda pública

Muchos temblaron de miedo cuando supieron que Enrique Peña Nieto había ganado las elecciones presidenciales. El PRI está de vuelta en Los Pinos, se lamentaron muchos, propios y extraños, que recordaban los peores tiempos del partidazo. Otros, felices de ver al PAN disolviéndose en sus pleitos internos y por el odio al presidente saliente, vitoreaban la llegada del tricolor al poder.
Regresan los que sí saben gobernar, los que mantuvieron la calma del país, los que sostuvieron la paz, los que sí saben hacer las cosas, gritaban los simpatizantes del PRI. Otros, con un poco de prudencia decían, es bueno un cambio de estafeta en el poder, además las cosas no son como hace veinte años, la oposición ya creció y no dejará que estos vuelvan a los desmanes.
Parece que los que tenían razón fueron los que temblaron al ver al partidazo sentado en la silla presidencial. Parece que hubiéramos regresado las manecillas veinte años y estuviéramos situados en el sexenio de Miguel de la Madrid. Adiós a la esfuerzos que dieron fruto de las administraciones de Zedillo, Fox y Calderón.
Esta no es un tema de política, ni de ideologías. Todo es cuestión de sumas y restas, la reforma fiscal propuesta por el presidente Peña llega a un país desacelerado – decir que está en recesión pone de malas al secretario de Hacienda, cuidado– y es evidente que por medio de la recaudación no alcanzará para cubrir el gasto gubernamental. ¿Cuál es la solución del partidazo? Si no alcanza –y no va a alcanzar– hay que pedir un préstamo. Así lo hicieron los presidentes priístas Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid.
¿Ahorrar? ¿Ser austeros? No, eso no está en los planes del Presidente que puso en la silla el partidazo. Impulsar la economía, alentar la inversión productiva, la creación de empleos. No. ¿Eso para qué? Se puede pedir prestado.
Pedir prestado, para un gobierno como para un particular, es entrar en una ficción de prosperidad. Se obtiene la forma de gastar, se gasta y se olvida que hay que pagar. Es un mundo de fantasía.En los primeros momentos, todos felices, gobiernos y particulares salen a lucir billetes que no son propios y cuando viene el dueño a reclamarlos, llega el llanto y la desesperación. La realidad es dura. La hemos vivido en carne propia, la hemos visto en paises europeos que ya no quieren queso sino salir de la ratonera. Si ya lo sabemos ¿Por qué insistir en esa ruta de fracaso? El secretario Videgaray manda una reforma fiscal que frena las áreas productivas y que nos regresará a las prácticas de hace veinte años, es decir desde los ochentas no se aumentaba la deuda como lo intenta hacer este gobierno.
¿Qué no sabe el secretario de Hacienda que en aquellos años los niveles de inflación y de descontrol en el tipo de cambio impactó de tal forma a las Finanzas Públicas que nos puso de rodillas? Fueron muchos años de esfuerzo para encarrilar a México y sanear las variables económicas como para echarlos a la basura.
La esperanza de los mexicanos era contar con una oposición que frenara al partidazo si este caía en la tentación de volver a las estrategias del pasado. El PRD, que tanto se burló de las alianzas entre el PRI y el PAN, nos dio la estocada, cambió un fondo para la Ciudad de México por los votos para aprobar aquello contra lo cual nos advirtieron, ¿entonces? Las convicciones vienen y van a conveniencia.
Si la Cámara de Diputados falló al momento de evaluar la ley de Ingresos, que el Senado enmiende esta terrible falta de visión. Regresen al presente. La deuda no es la solución. Metan manos a la obra. Si el presente gobierno quiere gastar, apoyen con leyes impositivas que impulsen la economía, no que la frene.
No es buena idea endeudarse, es un pésimo planteamiento gastar más de lo que se tiene. Las consecuencias son fatales. Cuándo un particular lo hace, cae en bancarrota y tiene que pagar los platos rotos de su irresponsabilidad. Cuándo lo hace un gobierno, adivinen quiénes pagan las fiestas ajenas.

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6 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Magdalena Alva
    Oct 23, 2013 @ 21:00:08

    Y con esta reforma le dan la estocada a una de las áreas de mayor creación de empleos y generadora de impuestos, la frontera queda a la deriva y completamente desprotegida, esa frontera que lleva años luchando contra la economía hindú y china que con los números de calidad los cuales son mejores que los de ellos han mantenido plantas manufactureras de procesos y de tangibles. Ahora se elimina el IMMEX, se gravan las importaciones temporales y se aumenta el IVA al 16%. Y para colmo se lucha día a día contra la entrada de armas de EU y el paso de las drogas hacia nuestros vecinos del norte, por lo que ha sido campo de batalla desde que se declaró la guerra al narco. Se oyen movimientos “soñadores separatistas” de estos estados que tiene la infraestructura y la gente de trabajo para poder ser un país independiente de los estado del sur.
    Me duele mi país, me duele porque a nuestros políticos les vale un comino, si, del color que sean. Nos gobiernan personas si escrúpulos y que no saben no viven la realidad del ciudadano común. del que viaja en metro y come en el puesto de tacos afuera de su lugar de trabajo….están tan lejos del pueblo de México. Si! Duele ser mexicano.

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  2. Magdalena Alva
    Nov 01, 2013 @ 16:52:19

    Pues si, al parecer ellos habitan otro México

    Responder

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