¿Qué tan hermoso es Acapulco?

¿Qué tan hermoso es Acapulco? Mucho, sin duda el puerto es sumamente bello. Tan precioso es que aguanta caudales de ineptitudes, descuidos, tranzas, babosadas, omisiones, de particulares, de gobiernos municipales, estatales y federales. Solamente la belleza puede salvar este lugar de ensueño de tanto pillo, incompetente y salvaje que lo han tomado por asalto.
Cómo si estuviéramos en tiempos del pirata Lafitte, Acapulco padece su hermosura y paga una cuota muy alta por ser la bahía más hermosa del mundo. La zona turística de la Costera Miguel Alemán, que por años fue el núcleo de la actividad por tener playas de arena fina y dorada, por su agua tibia y por la seguridad que daban sus aguas al estar confinadas por los brazos protectores de la herradura que se forma desde Icacos hasta Caleta, pronto cambió de lugar por dos razones, las aguas residuales se descargaban en el mejor activo del puerto, es decir en la bahía y, alguien decidió que el desarrollo debía apuntar rumbo al Revolcadero, que es un lugar de playa a mar abierto, espléndido para e surf, aunque peligroso para los bañistas. La inseguridad fue la otra.
Lo malo fue que con esa decisión, el inteligente que así lo pensó, olvidó que esa zona era un humedal. No le importó dar autorización para construir en zonas agrícolas de cocotales y manglares que conectan la Laguna de Tres Palos con la Laguna Negra de Puerto Marqués. En un acto de extrema codicia, se cambió el uso de suelo para convertirlo de zona prohibida en habitacional, sin tomar en cuenta que el agua tiene memoria y reclama sus territorios. La belleza del puerto despertó el anhelo de muchos que quisieron comparar un pedacito de cielo en la tierra y así llegó gente que compró departamentos de ciento cincuenta metros cuadrados por más de un millón de dólares, por estar en la zona más chic de Acapulco, con vista al mar abierto y a conjuntos de vivienda popular que se vendían a sobreprecio por estar en el lugar de mayor plusvalía.
La convivencia de dos sectores económicos distintos, el nivel incremental de demanda de agua, drenaje, luz, energía, fue un coctel siniestro que como bomba de tiempo hacía tic tac cada vez más fuerte, avisando de la probable tragedia, sin que nadie hiciera caso. Todos los compradores de esa zona, gente acaudalada, clasemedieros, personas informadas, sin información, educadas, mal educadas, preparadas, sin preparación, todos, hechizados por la seducción del puerto, colgaron la inteligencia en un clavo y dejaron de ver los riesgos implícitos, creyendo en las promesas de los lobos de mar que hacían su agosto estafando a los enamorados de los rayos de sol y el agua con sal.
La hermosa Bahía de Santa Lucía se fue vaciando poco a poco. Los turistas fueron cambiando la playa de Caleta, Hornos, Tamarindo, Condesa e Icacos por el Revolcadero. Creyeron en la locura de Howard Huges y abandonaron la vista de la Roqueta para enloquecerse con la vista de hoteles como el Princess, Pierre Marqués, Mayan Palace, y con los condominios de gente bonita que juega golf, tenis, hace jogging, surf y no alcanza a ver que hay algo que no funciona.
Manuel, la tormenta tropical que arrasó con todo, hizo evidente tanta corrupción, cochupos y descuidos. Devastó a los ingenuos que vieron como su sueño se les venía encima. Por fin abrieron los ojos y se dieron cuenta del engaño: no se dotó al puerto de la infraestructura necesaria. ¿Qué tan bello será Acapulco que a pesar de lo evidente, la gente seguía poniendo su dinero donde no se debía?
El proyecto de Carlos Trouyet se hace grande, se evidencia el buen ojo del empresario que siempre supo que el mejor atributo de Acapulco es la belleza de su Bahía. Un hombre que desarrolló y ganó mucho dinero con el amor que siempre le tuvo. Hizo negocios limpios, no dañó, ni al puerto, ni a sus compradores. Desde la cima, Las Brisas brilla con la espectaculiaridad de sus vistas.
Hoy, Acapulco tiene la gran oportunidad de reconstruirse. De apoyar los dones que le regaló la naturaleza con obra que lo conviertan en un destino de clase mundial como se merece. El puerto merece inversiones, le urge un sistema de agua potable eficiente, no uno de titiritaña que deje secas a colonias enteras cuando la naturaleza estornuda; un sistema eléctrico que no se apague si la ocupación se eleva, un drenaje que desahogue el agua si llueve de más, mejores vías de comunicación, servicios de nivel certificado.
Es un trabajo de autoridades y de particulares. Los hoteleros y restauranteros deben apoyar y limpiar las playas, no ensuciarlas, las empresas concesionarias deberán invertir y dar servicios a la altura de las cuotas que cobran, los que viven del turista deberán capacitarse para atender bien y cuidar su mejor fuente de ingresos.
Es tiempo de reconstruir Acapulco. ¿Qué tan hermoso es Acapulco, que a pesar de todo, sigue y seguirá seduciendo a todos los que nos hemos bañado en sus playas, nos hemos emocionado con los clavados de la Quebrada, nos hemos dejado impactar con los atardeceres de Pie de la Cuesta, o hemos dejado el corazón en el centro de la Bahía de Santa Lucía? ¿Qué tan hermoso será Acapulco que a pesar de tanto pirata que lo ha saqueado históricamente sigue siendo el puerto de mil amores? Ciertamente, para aguantar tanto, Acapulco es bellísimo. Basta venir para enamorarse perdidamente sin remedio. ¿Si no, cómo ha podido aguantar tanto?

20131015-081739.jpg

Anuncios

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. andrealca
    Oct 15, 2013 @ 09:14:06

    Estoy de acuerdo contigo, en lo personal viví el paso de Ingrid y Manuel, pero el daño no sólo estuvo en la Zona Diamante como tú lo mencionas, ¿que me dices de Coyuca?, totalmente destrozado e incomunicado y no fue precisamente por la corrupción.

    Acapulco es y seguirá siendo un paraíso para disfrutar a pesar de que ha sido saqueado por todos nosotros durante años!

    Saludos

    Responder

    • ceciliaduran
      Oct 15, 2013 @ 12:01:59

      Tienes razón, el daño no fue únicamente en esa zona, es más, no sólo fue en Acapulco. La devastación tuvo brazos largos y alcanzó varios municipios del estado de Guerrero, incluida la capital. Lo triste, lo lamentable es que mucho de lo que originó esta tragedia tuvo su origen en la corrupción y la negligencia.

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: