Amigos

Mi madre siempre me aconsejó: A los amigos hay que elegirlos de entre los buenos, los mejores. Menos mal que seguí su consejo. Ni con la lámpara de Diógenes los hubiera encontrado mejores. Si es verdad que a los amigos se les conoce en las risas y se les prueba en el llanto, yo tengo el privilegio de contar entre los míos a personas sumamente divertidas que me hacen reír y que también me sostienen la mano cuando se me salen las lágrimas.
Eso, que ya de sí es de presumir, no haría justicia en la descripción de mis amigos. Hay mucho más. Los míos son gente capaz de hacer cosas extraordinarias como hablar conmigo por teléfono varias veces a la semana, y a veces al día, para cotorrear y compartir la vida. También saben hacer magia, se aparecen en el momento en el que más los necesito a veces sin necesidad de llamarlos. Son capaces de desviar su rumbo, modificar su ruta y cambiar su destino con tal de caminar a mi lado. Definitivamente son súper héroes capaces de elevar el ánimo más desanimado. Mis amigos son los mejores cómplices de aventuras y los mejores lazarillos en épocas de oscuridad. Comen sin cebolla si hay que compartir el plato y le piden al mesero un café negro sin azúcar, una victoria fría, un tequila reposado, si está tomando la orden y yo no estoy ahí.
Se ha dicho mucho que los amigos son más que hermanos, que los lazos de amistad son más fuertes que los de la sangre. Imagino que no siempre es así, en mi caso sí lo es. Mis amigos son a prueba de balas, fieles a pesar de lo próspero, con la misma intensidad en lo adverso, maravillosos en la salud, incondicionales en la enfermedad, generosos cuando me ven de malas.
Los tengo de todos colores y sabores. Grandes y chiquitos, gordos y flacos, de los que juegan con letras y de los que juegan con números, los que viven en provincia, en extranjia, o en mi ciudad. Todos habitan en mi corazón. Todos se han hecho presentes.
Por la que es mi hermana, por el que es mi hermano, por la que sabe mis secretos, por el que me da la mano, por la que me consuela, por el que es capaz de cruzar cielos y mares para estar a mi lado, por la que siempre está, por ellos que son mis compañeros de vida, a los que amo con toda el alma, doy gracias infinitas a Dios.

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