Informando

Vaya, vaya. Una vez más pasó el primero de Septiembre, una vez más fue un mensajero del Ejecutivo el que entregó el informe del estado que guarda la nación y otra vez inició el Congreso su periodo ordinario de sesiones sin la presencia del Presidente. Parece ser que Vicente Fox será el último presidente en ocupar la más alta tribuna de la nación con calma y en orden.
Se criticó mucho la costumbre de que el Presidente fuera quien diera inicio a los trabajos de diputados y senadores cada año, se decía que era el día del besamanos y que la ceremonia, más que una práctica republicana, parecía el día del desfile de un rey. En parte era cierto. Recuerdo a López Portillo salir y regresar al Palacio Nacional en un auto descubierto, pasear por las calles de la Ciudad, entre una lluvia interminable de papeles de colores. ¡Cómo me hacía ilusión! Para mí, en aquellos años, lo importante eran las fiestas y la inauguración de las fiestas de la Independencia. Mi papá se sentaba frente al televisor y escuchaba atento el informe del presidente. En la escuela te preguntaban lo que se había dicho, como si a esa edad se entendieran las palabras de un político –a esa o a cualquier edad–. En fin, a mi me gustaba la ceremonia del Informe. Creo que me hacía las ilusiones de que en realidad me estaban diciendo como iban las cosas.
Hoy el presidente ya ni siquiera va a la sede del Congreso. Será porque no lo dejan, porque no es bienvenido, porque no es prudente, porque no se siente cómodo, por que le gritan, o quién sabe por cuantas razones más, evidentes u ocultas, el primer mandatario no se aparece por ahí.
Lo cierto es que el formato del informe cambió y no me parece que haya mejorado. Al revés, desde mi punto de vista ahora es más imperial que nunca. Su majestad, el Presidente, envía a su chambelán, el Secretario de Gobernación, a entregar en cajas doradas, un montón de hojas que serán examinadas en por el séquito de Senadores y Diputados y el pueblo recibirá un mensaje de como la presidencia se ve a sí misma. Antes, aunque aburrido, el informe daba cifras, ahora se da, desde la comodidad de su casa, un recado de como se ven las cosas desde Los Pinos. Tal vez el siguiente informe lo de el señor presidente en bata y pantuflas.
Extraño los días en que el Palacio Nacional era el lugar de trabajo y el Congreso recibía al Ejecutivo con respeto. Eran otros años, tal vez ahora el presidente esté tomando las ventajas del home office o le guste llevarse los pendientes a su casa.
Me gustaría que el Presidente informara del estado que guarda la Nación con la formalidad y protocolo debidos y que los miembros del Congreso escucharan lo que el ejecutivo hizo con la oportunidad que los votos le otorgaron.
Me gustaría ver al presidente informando y al congreso trabajando.

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