¿Por qué no se hunde España?

La pregunta la plantea Juan José Toharia en un articulo que aparece en el periódico El País del domingo. España se mantiene de pie a pesar de las variables macroeconómicas, del castigo del desempleo y de las presiones por parte de Europa. La pregunta va más allá de la molestia por el aumento de impuestos, de sus enojos con Rajoy y de los escándalos por tantos abusos. A pesar de los pesares, la evaluación que los españoles hacen de las instituciones, entidades y grupos sociales es positiva.
El porcentaje de españoles que dan un respaldo a cuerpos y organismos de la organización pública es superior al 70%. Es decir, las Fuerzas Armadas cuentan con un porcentaje de aceptación del 72%, la Policía del 83%, la Guardia Civil de 85%, los médicos de las Instituciones de Sanidad Pública del 92%, se puede decir que los respetan y hasta los admiran.Únicamente los Inspectores de Hacienda cuentan con un porcentaje de aceptación de 53%, el más bajo del Sistema de Administración Pública de España.
Del sistema político en el que se encuentra la familia real, el Principe de Asturias tiene el porcentaje de aceptación más alto, 62%. El rey, después de todos sus tropezones, cuenta con un nivel por debajo de los señores de hacienda, con un 50%, el parlamento tiene 24% y los políticos 6%. En eso las cifras no son tan diferentes. Se parecen a las del resto del mundo.
Los españoles confían y aprecian a sus militares, a sus policías y a sus guardias. Confían en que sus medios de comunicación les dicen la verdad. Piensan que sus instituciones, públicas y privadas, contribuyen al bien común.
En México, donde a inicios de año y a pocos días de haber estrenado presidente, las cosas se percibían bien, y en donde las variables macroeconómicas no se ven tan descompuestas, hoy los ciudadanos no opinan como los españoles. Ni la guapura de la primera dama, ni el regreso del partidazo,ni el Pacto por México, ni el copete del Presidente ayudan. Los mexicanos opinamos casi, casi al revés de como lo hacen los españoles. Según la encuesta del diario Reforma, el 88% de la población que contestó dice que en México se percibe a los políticos como muy corruptos. El 85% da la misma calificación a diputados y policías. El 82% ve como muy corruptos a senadores y agentes de tránsito. El 77% califica así al Gobierno Federal, el 74% a los Gobiernos Municipales y el 73% a los Gobiernos Estatales. La escala de calificación iba desde nada corruptos hasta muy corruptos. Casi todos los evaluados entraron en la última clasificación.
En México avanza el corruptometro. Los mexicanos no confiamos nada en nuestros representantes. En España un ciudadano sentirá confianza al ver a un policía. En México nos dará miedo toparnos con uno. En España la gente confía en sus maestros tanto como para darles un 85% de aprobación. En México los percibimos tranzas, flojos y revoltosos. Conste, los españoles no son un pueblo suave, ni complaciente. Son críticos e informados. El nivel de aprobación que dan a sus instituciones no lo hacen de manera inocente. En medio de su tempestad, encuentran una tabla de salvación en sus instituciones.
Me gustaría que en México hubiera motivos para opinar como lo hacen los españoles. ¿Por qué no se hunde España? Por que hay confianza.

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