Güevonazis

Paco Calderón es uno de los caricaturistas más agudos que tenemos en México. En sus cartones se produce la magia que sintetiza el sentir de muchos por medio de la imagen. Sus caricaturas tienen esa capacidad, nada fácil de lograr, de integrar el tema de tal forma que a un tiempo, critica y nos dibuja una sonrisa. Es más, a veces hasta nos gana la risa. Calderón es bueno para dibujar y es mejor para abreviar. A él, a su ingenio, se debe el mérito de esta maravillosa palabra que da título a esta entrada.
En México escribimos la palabra güevón con g para destacar que es una grosería, que es un insulto. Así se designa a una persona que ha llevado la pereza a un grado superlativo. Es tal el nivel de flojera que el acto ejercido por un güevón, es decir, una güevonada, es casi un sinónimo de tontería. La palabra en el diccionario editado por la Real Academia Española aparece escrita con h, no con g, y es definida como un adjetivo de uso vulgar para definir a alguien que además de perezoso es imbécil. La g que adopta la palabra es para ponerle acento peyorativo.
Según José Rafael Herandez Ferrerira, la h devino g por una curiosa génesis que se traspasó del lenguaje oral al escrito. La historia es que a los trabajadores petroleros que eran cesados por flojear en las horas de trabajo, sus jefes extranjeros les decían go home, la g se adquiere por la primera letra del verbo en inglés. ¿Será cierto? No sé, no importa.
Lo cierto es que el idioma es un ente vivo que se transforma. Huevón se vuelve güevón para darle potencia al adjetivo. Pero si se quiere definir a un flojo con ideología se gesta la palabra güevonazi.
Insisto, la capacidad de síntesis de Paco Calderón es extraordinaria. Un güevonazi será algo así como un flojo con ideas cercanas al Führer. O sea, un sujeto baldragas, negligente pero dispuesto al sacrificio que sea necesario con tal de no mover un dedo. Si el sacrificio es colapsar la Ciudad de México, cercar el aeropuerto de una de las metrópolis más grandes del mundo, tomar por asalto la plancha del zócalo, poner entre las cuerdas al Jefe de Gobierno, o traer al salto de mata al Congreso, mejor.
A un güevonazi no le interesa si el pronóstico de crecimiento de la economía cayó, si el tipo de cambio sufre alteraciones, si la inflación se eleva o si el turismo se aleja a toda velocidad del país. Les importa un pepino si la corrupción va a la alza, tal vez eso hasta les alegre, o si la lógica está o no de su lado. Para ellos lo relevante es salirse con la suya a como de lugar. Lo de menos es que ellos mismos estén aniquilando a la gallina de los huevos —con h— de oro que los sustenta. Tal vez ni cuenta se den.
También en México de le denomina güevón a aquel que es un cínico. La referencia es en torno a los genitales masculinos. Si se expresa que son grandes, significa que quien los poseé tiene mucha cara para hacer algo sumamente desfachatado. No tienen vergüenza de dar una versión falsa o distorsionada de los hechos y lo hacen con suma tranquilidad.
Sí, no hay duda de la capacidad de síntesis de los caricaturistas mexicanos, en especial la de Paco Calderón. Nos hace reír y al mismo tiempo nos hace pensar en estos personajes de la vida nacional que brotan de un sistema que tolera conductas que son mejores escritas con g en vez de con h. Aunque en el diccionario aún no existe la palabra para denominarlos en forma oficial, ya sabemos de qué se trata. ¿O no?

20130826-100347.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: