¿Quién empezó?

Hay días que no me gusta leer las noticias. Hay veces en que llega el periódico y con sólo echarle un vistazo a la primera plana sientes que te duele el estómago. En ocasiones es sencillamente imposible entender y dar crédito de lo que el ser humano es capaz de hacer.
Me sucedió aquella mañana del once de septiembre cuando me enteré de que un avión se había impactado contra una de las Torres Gemelas de Nueva York. Estaba trabajando en una de las tiendas de la autopista Guadalajara-Colima y escuché la noticia en la radio, pensé que se trataba de una narración al estilo Orson Welles. No, por desgracia fue verdad. Luego lo sucedido en Atocha, o en Boston, o en un kindergarten en una pequeña ciudad turística en donde todo parece transcurrir en calma. Pero las balas se escurren y el odio brilla como la mejor forma de comunicación. ¿Qué le sucede al Hombre?
Me insulta ver abusos financieros, discriminación, fraudes, y a pesar de todo, eso lo puedo entender. Me indigna ver a sujetos con sotana y bolsas cargadas de dinero, o a delegados corruptos que le sacan dinero a gente de bien, o a políticos que pagan sus shampoos con dinero del erario. Lo que no me cabe en la cabeza y no logro descifrar es al Hombre torturando al Hombre. Al que secuestra, al que viola, al que tortura. Cuando temprano en la mañana me topo con la noticia de que secuestraron a un grupo de doce jóvenes y no hay pistas de ellos, para un mes después saber que el dueño del antro en el que se estaban divirtiendo apareció calcinado junto con su pareja y una prima, mi cerebro rechina. Cuando leo que mataron a dos jóvenes por bullear a otro, las tuercas de mi cabeza salen volando. Cuando me entero de que los crímenes del Pozolero no se quedaron en lo que inicialmente supimos sino que hay más, me siento perdida.
Algo anda mal y no sólo es culpa del Estado, del mal gobierno, del crimen organizado, y de los malvados que habitan el mundo. No es válido lavarse las manos, señalar a los demás y escandalizarnos sin hacer nada. Volver la mirada a otro lado complica más las cosas.
¿Qué estamos haciendo en nuestro circulo más cercano de influencia para que el mundo esté en semejante condición? Se respira odio en el ambiente y la gente siente miedo. Esa es una mala combinación. El ser humano, nosotros, tú y yo, hemos hecho malas elecciones. ¿Quién empezó? Quién sabe. Tal vez ya ni siquiera sea importante averiguarlo. ¿Quién lo va a parar? Esa es la pregunta importante. La respuesta, es claro, no llegará únicamente de las autoridades. Cada uno de nosotros, en nuestro radio de influencia, debemos de poner manos a la obra. Levantar el dedo y señalar a otros, no sirve de nada.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Danilo Pez
    Jul 03, 2013 @ 10:50:59

    porque cambiamos a Jesús – y sus enseñanzas – por veinte monedas…ahora nos balanceamos pendiendo de una soga que nos oprime cada vez más. Sí, por dinero vendimos todo…en fin…”Poderoso caballero don Dinero/que ablanda al juez más severo/enemista al amigo más sincero/…”

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