Alonso Mateo el icono fashion de cinco años

Siempre se ha dicho que el estilo no tiene edad. Tal parece que nunca esta afirmación ha sido tan cierta como en la figura de Alonso Mateo, un pequeño de cinco años cuya cuenta de Instagram reúne más de veinticuatro mil seguidores. Tan popular es este chiquitín nacido en Monterrey que la revista The Cut lo cataloga como un icono de estilo.
Es verdad que un pequeño de esta edad no logra esta visibilidad por sí solo, su madre Fernanda Espinosa, tiene mucho crédito. En las fotos podemos ver al niño vestido de mocasines y blazers, lentes de sol, camisas con las mangas enrolladas, modelando como si estuviera desfilando en pasarela.
Dicen que es el niño quien escoge los atuendos y accesorios con los que se viste. Me parece tan difícil creer que el pequeñito lo haga solo sin la asesoría de la madre. Dicen que el chiquito se toma fotos frente al espejo con su propio IPod, o su iPad y las sube a su cuenta de Instagram.
Me resulta difícil simpatizar con las palabras de la madre que dice ” la educación que le doy a Alonso lo mantiene aterrizado”. Eso no lo sé. Lo que si es evidente es que el niño ha crecido dando gran importancia a la visibilidad y al gusto por la moda.
Es indiscutible que Alonso Mateo gusta y tiene popularidad. Las fotos del niño son muy estudiadas, las poses se alejan de la improvisación, todo en equilibrio, no hay arrugas, ni nada fuera de su lugar. No son las fotos espontáneas que una mamá sube a la red para presumir al festivo fruto de sus entrañas. No. Son fotografías que tienen una intención. De ninguna manera es casual el número de seguidores que Alonso Mateo tiene. Es la cosecha de un trabajo arduo que se ha hecho con el niño, que dicho sea de paso, está muy lindo.
¿Me gusta ver sus fotos? No lo sé. Me hace gracia ver a un pequeñito posando como un profesional pero no me dan ternura. Tal vez esa sea parte de la intención.
La sensación que me queda al ver esas fotografías es de preocupación. Recuerdo, sin remedio, a tantos y tantos niños que han gozado de la popularidad que les da el talento. Pienso en Michael Jackson, en Gary Coleman, y en tantos otros que sí fueron populares y que también padecieron las propias Jodie Foster y Brooke Shields dan cuenta de la angustia que les produjo abrir las puertas de la fama a tan temprana edad. La prisa que lleva a que algunos seres humanos se brinquen las etapas de vida y asuman roles distintos a los que corresponden a su edad es muy seductora.
Sin embargo, hay que decir que en estos momentos de desprecio a la otredad, la imagen de un pequeño mexicano que vive en los Ángeles y tiene tanta popularidad llama la atención.

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Tiempos de cambio y un paso atrás

Las señales de que estamos cruzando de una era histórica a otra se perciben con mayor fuerza cuando aquellos que operaron los cambios en el mundo empiezan a morir. El muro de Berlín marcó un hito y sin duda su caída marcó otro. De los que trazaron el rumbo mundial en aquellos años, ni Reagan, ni Thatcher, ni Juan Pablo II están; Lech Valessa guarda un perfil bajo y Gorbachev está muy enfermo, tanto así que no asistió a los funerales de la Dama de Hierro en Londres. Ellos fueron los que trazaron el mapa geopolítico que vivimos actualmente y ya se están despidiendo.
Hace muchos años que la Guerra Fría terminó. Las épocas en las que las relaciones de los dirigentes de Estados Unidos y la Unión Soviética eran tensas y altamente peligrosas parecen haberse esfumado, o eso creíamos. Bueno, la nación de la hoz y el martillo desapareció. Ahora es Rusia nuevamente y ya desde hace muchos años. Las enemistades de baja intensidad en apariencia y tan aterradoras en la realidad, la amenaza de una bomba nuclear que reventara al mundo en miles de pedazos, el miedo al botón rojo que acabaría con la faz de la tierra y todas esas pesadillas se vinieron abajo con el muro. Por fin el misterio de lo que sucedía más allá de las fronteras de Europa oriental se reveló a los ojos de la población occidental. Praga, Budapest, Varsovia, Tallin, Bratislava, Moscú, y tantas otras se abrieron al concierto de las naciones.
La humanidad avanzó por un camino de paz e integración. El globo terráqueo ya no estaría dividido por el comunismo y el capitalismo. El comunismo había muerto. Los estragos de la pérdida de ese antiguo equilibrio se harían sentir con los años, pero en términos generales vivir sin la amenaza latente de una tercera guerra mundial fue agradable y habría que agradecérselo a estos personajes.
Los años colocarían los poderes geográficos con una distribución diferente. China tomaría una relevancia sorprendente, Europa de uniría en torno al Euro, América Latina avanzaría con pasos titubeantes, el turismo y los capitales de inversión volverían su mirada a la frontera oriental que desapareció con el muro de Berlín y Estados Unidos perdería brillo.
Por eso, al ver al presidente Obama sudar la gota gorda y pasar corajes porque Putin le informa que no piensa mandarle a Mr. Snowden, al ver el rostro duro del presidente de Rusia, el presidente de Estados Unidos ya no nos parece tan poderoso. La vulnerabilidad del ser humano no radica en el botón que detonará una bomba, sino en la tecla que publica lo que antes era súper secreto. Pero al ver a estos mandatarios ocupar posiciones tan antagónicas nos parece que hemos regresado las manecillas del reloj unos sesenta años. Claro que al verlos tan enojados, la humanidad ya no sufre pensando que el mundo se va a acabar o que un pleito de personajes acabará en Guerra Mundial, ahora nos preguntamos que se revelará en las redes sociales.
Sí, cambian los tiempos, hoy Rusia es menos poderosa, China avanza en preponderancia, Europa sufre para mantener la unidad y en Estados Unidos se tambalean los indicadores económicos. El planeta esta súper comunicado y hoy es posible saber en tiempo real lo que sucede en el otro lado del mundo. Aquellos líderes del pasado caminan a su destino, van llegando a su meta última y el legado de su gestión ya se estudia en los libros de Historia.
Muchos pasos se han adelantado, el congreso norteamericano está preparando una reforma migratoria y se dan cuenta de que negar la otredad es una necedad que no tiene sentido, sin embargo, me pregunto lo que opinarán aquellos que con inteligencia echaron abajo una pared que dividió familias, una ciudad, una nación y al mundo entero de que se esté considerando elevar un muro en la frontera de dos países que se dicen socios.
En mi opinión, justificar un muro de la dimensión de la frontera entre México y Estados Unidos es dar un paso para atrás.

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