El extraño caso de Marduk Hernández Castro

Marduk Chimalli Hernández Castro es un joven de veintiséis años. Fue detenido el pasado quince de Marzo cuando caminaba por las calles de la Delegación Azcapotzalco de la Ciudad de México, acusado de robo calificado. El joven que no entendía nada de lo que le estaba sucediendo, se enteró de que una mujer, a la que él dice no haber visto jamás, lo acusa de haberle robado su teléfono móvil. Los policías dicen que cuando ellos se percataron de que se cometió el robo salieron corriendo detrás de él para arrestarlo. La víctima lo identificó como el asaltante. Al ser atrapado Marduk Chimalli no traía consigo el aparato en cuestión.
Marduk es un estudiante de la carrera de Comunicación y Cultura de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, practica Tae kwon do y sus familiares y amigos lo reconocen como un chico sano. Lleva ya mes y medio en el Reclusorio Norte y asegura que el no se robó nada. Dice que lo encerraron sin más prueba que el dicho de la víctima, quien ha caído en contradicciones desde que lo detuvieron.
Los agentes del ministerio público señalan que el día de la detención hubo una persecución y que el joven pudo haber lanzado el aparato en algún lado para deshacerse del él. Nadie sabe dónde está el teléfono del delito.
El juez que conoció del caso le dictó auto de formal prisión porque consideró que había suficientes elementos en su contra. Hasta aquí los hechos.
La duda queda. ¿Se robó o no se robó el aparato? ¿Dónde se afinca la verdad? Me imagino a la pobre mujer víctima del robo. No se trata únicamente del aparato, un asalto en la calle no implica la pérdida de lo robado y ya, también involucra lo que te queda. Es decir, miedo, inseguridad, pánico de salir a la calle, de que te vuelvan a asaltar. Deseo de justicia y de poner tras las rejas al maleante y alejar de las calles a gente dañina que puede volver a robar a alguien mas. La entiendo. ¿Pero, y si no es? Claro, ella dice que sí es. Lo identificó. Aunque ha caído en confusiones y contradicciones.
Por otro lado pienso en Marduk, lo imagino caminando tranquilamente por la calle cuando le cayó un chaparrón sin que él tenga nada que ver en el asunto. Le tocó la de malas, como a muchos otros que están presos en las cárceles de México y del mundo, sin deberla ni temerla. No se vale.
La verdad, en ocasiones, se mimétiza y no es tan fácil de ver. Sin embargo, aunque se tarde, siempre sale, siempre brilla. Ojalá, en este caso, se de prisa en aparecer.
Marduk lleva desde el quince de Marzo en el Reclusorio, sería una pena que un muchacho inocente este pagando por uno delito que no cometió habiendo tanto maleante suelto, tantos que sí merecen estar tras las rejas y andan tan felices y campantes en la calle.
El extraño caso de Marduk es más común de lo que imaginamos. La presunción de inocencia, la mancha de una injuria, la falta de pruebas, la acusación directa de la víctima, averiguaciones mal integradas…Y la justicia mexicana que va a paso de tortuga.

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