Murió Pedro Ramírez Vázquez

Murió Pedro Ramírez Vázquez. Murió el arquitecto de México. De su ingenio brotaron obras tan grandes e importantes como el Estadio Azteca y el Museo de Antropología, así como obras menos monumentales y no por ello menos geniales, como sus aulas prefabricadas o como su serie de mercados municipales, de los más conocidos son el mercado de Coyoacán, el de Tepito y de la Lagunilla. Murió a los noventa y cuatro años, lucido y en paz, así lo afirmó Javier, su hijo.
Lo recuerdo con sus enormes lentes de pasta. Lo conocí una vez, cuando mi padre trabajaba en la Secretaria de Recursos Hidráulicos y México fue anfitrión del congreso Mundial de Grandes Presas. En aquella ocasión, el programa para las acompañantes de los ponentes y conferencistas incluía una visita al Museo de Antropología. Nuestros guías fueron dos personas interesantes, elegidas por Carmen Romano de López Portillo: La Tigresa y el arquitecto Ramírez Vázquez. Peculiar selección, sin duda.
De esa visita recuerdo su amabilidad y buen humor. Me tocó estar ahí por circunstancias de la vida que no recuerdo con precisión. Yo debía estar en la escuela y, sin embargo, fui al recorrido. Era la más chica de la comitiva y eso al arquitecto le cayó en gracia, por lo que me tomó de la mano y no me soltó. Hasta me compró unos Pingüinos.
Su obra más polémica, sin duda, es la Basílica de la Virgen de Guadalupe. Desde mi punto de vista también es la más importante. Fue un hombre encargado de obras muy principales, pero el Santuario Mariano fue la de mayor relevancia y él lo sabía. Se inspiró en el Santuario de Lourdes que tiene la forma de una corona. Una corona para la Madre de Dios, pues Don Pedro le hizo una coronota a la madre de los mexicanos.
La basílica de Guadalupe es el segundo centro religioso más visitado del mundo. Sólo la Meca recibe más peregrinos. Sin duda, el santuario guadalupano es el mas importante del mundo occidental, el mas concurrido de la grey católica. Ni San Pedro en Roma, en el cerro Vaticano, ni el Santo Sepulcro en Jerusalén, en el cerro del Calvario, tienen el peregrinaje de tiene el cerro del Tepeyac.
Pedro Ramírez Vázquez lo sabía. Tuvo la altura de miras e ideó una casa funcional para que los peregrinos pudieran ver a la Virgen. Al llegar a la Basílica, tan pronto se cruzan los umbrales, se puede ver la imagen plasmada en el ayate de Juan Diego. Además, con una genialidad absoluta, hizo un pasaje para que cada peregrino estuviera cerca de la imagen de Santa María de Guadalupe sin interrumpir el rito de la misa. Se puede orar a los pies de la Virgen con una intimidad sobrecogedora. No es una metáfora, es literal.
Todo esto lo hizo con un gran respeto a los peregrinos, a los oficiantes, a la devoción por la guadalupana. Él no profesó la fe católica. De ese tamaño fue Pedro Ramírez Vázquez. El padre Tejeda, mi profesor de lógica, fue gran amigo de Don Pedro. Lo hacía enojar diciéndole que era el arquitecto guadalupano. ¡Cállate!, le decía. ¿Por qué? ¿Qué no anduviste en Managua, en Houston y en Roma haciéndole casitas a la Virgen?, le decía Tejeda muerto de risa. ¡Cállate, también hice muchos museos!
Lo criticaron tanto por la Basílica. Parece sombrero de charro, tiene forma de memela, me gustaba más el viejo edificio, ¿cómo se atrevío a tirar la arquería, joya arqutectónica e histórica? la mayoría se rasgaron las vestiduras. El tiempo le dio la razón.
A mí me gusta la Basílica. Es un edificio funcional. Se puede rezar con devoción a pesar de sus grandes dimensiones. Eso no sucede en todos lo santuarios. Dense una vuelta por algunos templos góticos en Europa y verán que tengo razón. Son fríos y dan miedo. La basílica es cálida, enorme y acogedora. Unos dicen que es porque ahí está la Virgen, yo creo que Don Pedro contribuyó.
Sin duda, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez es un pilar en la estética de la Ciudad de México. Se le comparará con los grandes del siglo XX, con Van der Rohe, con le Corbusier, con Gaudí. Perdonen sus mercedes, les ganó a todos. La obra de ninguno de ellos es tan visitada, tan utilizada y aprovechada como las del mexicano. No sólo fue un creador, fue un gran estratega. Un arquitecto en busca de soluciones. Se le fue a México uno de sus grandes. Así será recibido en su destino.
Estoy segura que hoy la Virgen le dio las gracias por haberle hecho una casa tan bonita. Murió Pedro Ramírez Vázquez, el arqutecto que le construyó la casa a la verdadera primera dama de México. En paz descanse. Buen viaje Don Pedro. Buen camino.

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