La ciudad de las cien torres

Praga es una ciudad llena de torres, es muy curioso, la mayoría de estas pertenecen a las múltiples iglesias que hay en esta ciudad, sin embargo, el número de ateos supera por mucho a los que todavía conservan la fe después del periodo comunista. Únicamente el 25 por ciento de la población de la capital checa pertenecen a una religión, de ellos sólo el veinte por ciento son católicos, el diez por ciento son protestantes y existe una minoría de judíos y musulmanes que llegaron a la ciudad después de que acabó la guerra fría. Pero los campanarios y torres de las épocas de fe le dan identidad a la ciudad.
El puente Carlos, emblema de la ciudad, está adornado por múltiples estatuas con motivos religiosos de la cristiandad. Están representados San Wenseslao, patrono de Praga, san Margarita, San Adalberto y, desde luego, San Juan Nepomuseno, patrono de la nación.

20130402-184052.jpg
Como cada ciudad tiene su tradición, en Praga se debe tocar el relieve del martirio de San Juan Nepomuseno para volver a Praga, para tener buena fortuna y para que se concedan los deseos del visitante. Es verdad, en Praga no hay una estadística alta de gente de fe, pero los cultos y ritos se siguen al pie de la letra. En la tierra de los alquimistas no se cree en Dios pero si en los efectos mágicos, que curioso.¿Será que la esperanza se abre caminos?
Es tiempo de Pascua en Praga, aunque la temperatura debajo de los cero grados nos engañe y pensemos que en vez de primavera estamos en un congelador. Por lo tanto, hay muchos mercados con artesanía y comida de la época. Trndlu, es el nombre de un anillo grueso de pasta hojaldrada hueca, bañada con azúcar y canela que se vende en estas épocas. También las mujeres en Praga preparan ramitos de lavanda para la buena suerte. Los hombres tejen unos carrizos entrelazados y en las puntas le ponen listones de todos colores. Son para “azotar” a las mujeres. Con ello se consigue ahuyentar la vejez y atraer salud y virtudes. Hay cola de extranjeras para dejarse azotar. Tal vez se consiga lo que la tradición promete.
Hay mucha gente visitando Praga. Muchos vienen a contemplar la belleza de la ciudad, otros la de su gente. Los checos son una raza bella. Además son amables y simpáticos. Pero eso lo han adquirido recientemente. En el tiempo del comunismo eran hoscos y desconfiados. Ahora saben de la conveniencia de tratar bien al turista. Son felices cerca de la zona euro sin pertenecer a ella. Están contentos con su moneda local y con la independencia que eso les da. Son disciplinados, recuerdan los tiempos en que pertenecieron al imperio Austohungaro.
Praga tiene algo mío y yo tengo algo de Praga. En La iglesia del Niño de Praga, frente a la imagen que da nombre al santuario, hay una Virgen de Guadalupe. Yo la doné hace años. Fue muy emocionante verla ahí, con veladoras encendidas, con gente arrodillada a sus pies en una nación que se confiesa atea.
Por eso, en la ciudad de las cien torres, hay una que es especial para mí. En ella se conserva un regalo que di a la ciudad de Praga. Por eso Praga tiene algo mío y yo algo de Praga.

Anuncios

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Valdemar
    Abr 04, 2013 @ 12:32:52

    Ceci:
    Como de costumbre, con este texto haces viajar a que no sale de su laberinto cotidiano, soprendes al que creía no poder volver a hacerlo e inspiras al que ha cometido tantas veces el peor pecado: perder la fe. Gracias.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: