MIST

Algo esta sucediendo en el concierto económico de las naciones y al parecer es bueno para México. Una vez más el país luce interesante y atractivo en el escaparate de las economías emergentes.
México se pone guapo y los analistas financieros reconocen ciertos atributos que hacen que el país adquiera el brillo necesario para seducir al mercado internacional. ¿Qué es lo que estos personajes tan delicados encuentran atrayente?
Varios aspectos. México tiene una mezcla adecuada de factores demográficos: cuenta con un sector financiero sólido y en crecimiento, las variables económicas se perciben estables y controladas. La manufactura de exportación tiene potencial para desarrollarse con una rentabilidad elevada. A pesar de lo controversial que pueda ser la cifra, en México la última cifra de desempleo es de 5.4 por ciento, nada mal si la comparamos con la terrible condición que se vive en España, donde la tasa es del 25 por ciento y entre los jóvenes se eleva al 50 por ciento.
Por otro lado los países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) están perdiendo lustre. El panorama económico en México se ve prometedor. No es que tengamos niveles de crecimiento acelerado, pero al menos en la segunda mitad del 2009 se recuperó el ritmo de crecimiento y no lo hemos perdido. Sorprendente pero cierto, tenemos un nivel de crecimiento superior al de Estados Unidos.
En una reciente publicación el periódico The Guardian dijo: After BRIC, MIST comes, refiriéndose al nuevo empuje que las economías de México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía. Un bloque interesante. Sin embargo, no será fácil ser competitivos.
México debe hacerle sencillo el camino a los inversionistas. Simplificar el sistema tributario, adelantar con la reforma laboral, cuidar que el empresario se sienta a gusto y no atacado por tener negocios rentables. Si, todo eso, y sobretodo, debe garantizar la seguridad. Primero lo primero.
México está frente a una oportunidad magnifica. A diferencia de Estados Unidos y Europa que no ven todavía luz al final del túnel, el país puede y debe aprovechar esta coyuntura mundial.
Sí, la debemos aprovechar, la “guapura” no dura toda la vida.

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Valdemar
    Oct 01, 2012 @ 13:59:36

    El panorama es alentador sólo para la clase política-empresarial. ¿Para qué fomentar industria propia, cuando podemos entretener el ocio extranjero con el turismo? Esa es la lógica que se ha manejado, por lo menos, desde el sexenio de Fox. Por otra parte, las estadísiticas son en verdad muy manipulables: el salario mínimo no se parece nada a lo que debería ser, no cubre las encesidades mínimas. La reforma laboral igualará a los trabajadores de la única manera posible: hacia abajo, pues se usará un sistema como el de las fábricas, con sus contratos por todos los periodos cortísimos que se le ocrurran al patrón, y donde hacer antigüedad será una fantasía (yo sí he trabajado en fábricas y sé lo que es eso). Tampoco estoy de acuerdo con los abusos que se cometen al amparo de los sindicatos, pero un justo medio sería lo único benéfico para todos. Para eso, claro hace falta más voluntad y patriotismo, menos mezquindad y egoísmo. El panorama no es nada alentador.

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    • ceciliaduran
      Oct 01, 2012 @ 23:16:29

      ¡Ay, Valdemar! ¿Ya viste? Ganó la matraca sindicalista. Es verdad que el obrero sigue desfavorecido, pero pierde más cuando hay inflación y altas tasas de interés. Lo de los sindicatos… Ya sabes.

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  2. Valdemar
    Oct 02, 2012 @ 14:08:02

    Hola, Ceci. En efecto, los grandes sindicatos siguen intocables. Por otra parte, la tendencia (y en el ámbito internacional) es el outosurcing, no podemos evitarlo, por más que queramos. Yo he trabajado por mi cuenta y algún día lo haré nuevamente. Soy realista: nunca he soñado con jubilarme, trabajaré hasta cuando pueda (y espero que sea aún durante muchos años). Ahora bien, hay dos problemas graves para trabajar por cuenta propia: 1) los impuestos absurdos y abusivos (y que ya sabemos a dónde van a parar) y 2) la impuntualidad de algunas empresas en cuestión de pagos. Ya que la igualación es “hacia abajo”, ¿qué tal si empezamos con la clase política? Que ganen el sueldo mínimo, y les damos contratos por tiempos cortos (claro, si es que pasan una prueba de aptitudes de tres meses). Tampoco estaría mal quitar el sueldo vitalicio de los expresidentes… ya sé, ya sé, esto nunca va a suceder.
    Un abrazo.

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